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miércoles, 31 de mayo de 2017

«De algo hay que morir...» Día Mundial sin tabaco

imagen de un cigarrillo apagado y aplastado en un cenicero
imagen obtenida en Pixabay Whereismaco

En todos los años que llevo atendiendo personas sanas y enfermas, cuando les he preguntado sobre si «sufren» el hábito de fumar y me han contestado que sí, siempre he indagado sobre si se han planteado dejarlo; muchos me han contestado que no se plantean dejarlo porque de algo hay que morir...
      Yo fumé desde los 14 años de edad... ¡¡¡sí, 14 años!!!, hasta los 26 en que me dije que respirar como un anciano de 99 años no era divertido. Me costó muchísimo dejarlo, muchísímo. Además lo hice sin parches ni chicles ni ansiolíticos ni, mucho menos, magufada de ningún tipo o color. Hoy me considero exfumadora en equilibrio inestable... y sé que si un día lo pruebo con suficiente interés volveré a caer en las redes horribles y apestosas del tabaco.
      ¿Por qué digo esto, por qué cuento algo personal...? Porque quiero dejar patente que en esto de la «drogadicción» derivada del consumo de tabaco tengo experiencia, sé lo duro que es y lo que supone.

De algo hay que morir... 
Creo que pocas frases muestran una derrota tan definitiva ante un hábito tóxico como es el tabaco. Con esa lapidaria sentencia esas personas me dicen que se rinden, que aceptan los riesgos, que sienten el cañón de la pistola en la sien y aceptan llevarlo ahí, apretado en la piel hasta que el destino tenga a bien. Se creen perdidos ante esta lucha, abandonan sus armas y no desean plantar batalla...
      El consumo de tabaco lleva asociado de forma directa la aparición de ciertas enfermedades graves y varios tipos de cáncer. La SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica) y la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer) hacen hincapié en esta asociación tabaco-cáncer (pueden leer un resumen de la agencia EFE). Muchas personas temen al cáncer, desean que haya avances en investigación, en diagnóstico precoz, en terapias más efectivas y eficaces... los ciudadanos exigen a las administraciones que la sanidad les atienda pronto y bien...  Pero quizá algo tan sencillo como dejar de fumar nos libera de una certeza como pocas cosas pueden posibilitar. El EPOC sería una enfermedad rara si no existiera el tabaquismo. El tabaco es responsable del 90% de los casos de EPOC.

No me gusta el paternalismo en la relación profesional de la salud/personas-que-atendemos. No me gusta porque, además, en el caso del tabaco muchos sanitarios fuman... solo hay que ir a las puertas de muchos hospitales y centros de salud y comprobarlo. Creo que toda persona tiene derecho a elegir cómo vive su vida, por supuesto, faltaría más. Pero hay que recordarles con más frecuencia que el principal responsable de su salud son ellos mismos y las decisiones que toman.
      Eso sí... me gustaría plantear varias preguntas, las mismas que yo como persona me hice en su día: 
...¿De verdad deseas saber de qué vas a morir? 
...¿De verdad quieres saber que vas a sufrir una enfermedad dura y complicada bien sea EPOC, cáncer, cardiopatía...? 
...¿No es mejor dejar al azar o al destino el final de tu vida? 
...¿Por qué no te haces responsable de tu propia salud y te liberas del enorme factor de riesgo que supone el tabaco con respecto a ciertos tipo de cáncer y EPOC? 
...Lola, a tus 26 años ya respiras como un anciano, tú has visto a mucha gente morir por esas enfermedades tan horribles... ¿de verdad quieres terminar así tus días?
      
      Hoy día existen muchas herramientas que posibilitan el éxito ante la necesidad/decisión de dejar de fumar. Cada día hay más profesionales de la salud preparados para ayudar a lo fumadores a dejar el tabaco. Y creo que, nosotros como profesionales, debemos implicarnos más en este tema, ayudar a las personas que atendemos a que sopesen pros y contras, que vean en positivo y deseen tener una vida sin tabaco: una vida libre y más saludable.
      Porque dejar de fumar supone un esfuerzo, un enorme esfuerzo... ¡¡¡gigantesco, doy fe de ello!!! Hace falta fuerza de voluntad, decisión, valentía... pero todos, en mayor o menor medida, tenemos de eso. Uno no sabe de lo que es capaz hasta que se pone a ello. A veces uno deja de fumar, lo logra un tiempo y vuelve a caer... pero si se fuma un día o dos, déjalo otra vez, no está todo perdido. Se debe volver a intentar una vez y otra hasta que se logre. Una vez y otra... y otra, y otra, y otra...

Claro que sí, de algo hay que morir, cierto. Pero creo que elegir es un desafío que podemos hacernos como personas... No rendirnos, demostrarnos a nosotros mismos de lo que somos capaces. Quitarse la pistola de la sien es un acto liberador y gratificante... ¡Anímate! ¡Siempre tienes derecho a elegir, siempre, y solo de ti depende ganar!

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor... y dejar de fumar es posible ;)

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