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miércoles, 10 de agosto de 2016

Supremacía machista... ese cáncer

Al leer esta noticia, una no puede evitar estremecerse...
      En los pasados sanfermines mantengamos la indiscutible presunción de inocencia..., o sea, que a todo lo que expongo en este post le añadiremos «presuntamente» una chica de 18 años fue violada por 5 hombres. Entre 5 tíos la sujetaron y la violaron. Se turnaron entre ellos, se jalearon, se burlaron de ella y, por si fuera poco, lo grabaron para poder disfrutar de su miserable y repugnante «hazaña» más tarde.
      Cinco hombres contra una mujer. ¡Cinco...! Dos de ellos pertenecen a la guardia civil y al ejército respectivamente. (Por favor, no quiero decir nada contra estos estamentos... solo quiero indicar el calado moral de estos dos individuos: si ellos son los que van a «defender» a la sociedad y hacen algo así. Y me refiero SOLO a estos dos individuos; no quiero que nadie piense que lo hago extensivo a todo el cuerpo militar o de la guardia civil). Una vez que terminaron de divertirse, dejaron a la chica sola, desasistida y le robaron el móvil para que no pudiera llamar a la policía.
      Según el auto de procesamiento, que da como claros estos hechos, aunque aún queda que se les juzgue y por ello lo de la presunción de inocencia, estos tipos se aprovecharon no sólo de forma física y patente de esta chica, sino de forma psicológica (grabación en vídeo, superioridad física, trato degradante y vejatorio).

El machismo ampara estas agresiones brutales contra las mujeres. El machismo en fiestas enarbola la idea de que las mujeres son propiedad de libre uso y disfrute... solo por eso, porque son fiestas y se bebe y ellas beben también y si beben, están para eso, ¿no? Para que los machos machotes las usen y las tiren después como un vaso de calimocho vacío. Todos los que están implicados en esta violación tan horrible son hombres jóvenes... por lo que el machismo está patente en la fibra educacional de muchos jóvenes quiero pensar que cada vez son menos, pero siempre demasiados que siguen pensando que las mujeres son objetos de los que pueden disfrutar a su antojo.

      El machismo mata. Pero el machismo también viola.

Hay una cierta supremacía machista que no conseguiremos erradicar tal y como vamos. Muertes, violaciones, agresiones, maltrato, vejaciones... un terrorismo sistemático que no desaparecerá mientras se toleren ciertas actitudes machistas y micromachismos educacionales que se aceptan como algo pictórico y típico de nuestro paisaje... Solo podremos acabar con esta lacra si luchamos todos juntos, hombres y mujeres. Fomentando la igualdad, la tolerancia, el dialogo, el respeto, aceptando que las mujeres somos libres y tenemos capacidad de decidir todo lo que respecta a nuestra vida. 
      En fin. Espero que la justicia cumpla su cometido en este caso tan horrible. Y le envío a esta joven mi cariño y mi solidaridad... sufrí una agresión sexual hace tiempo y aún así, no me puedo imaginar la situación tan espantosa que ha vivido, que está viviendo estos días y que aún le queda por vivir. Por desgracia, episodios como estos no se borran de la memoria así como así y se tiene que aprender a vivir con ello. 
      Hagamos posible que esto no vuelva a suceder.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

miércoles, 27 de julio de 2016

Memoria de mi enfermera LIX: «Violencia machista, terrorismo silente»


«No he conseguido que me deje venir a la consulta de la enfermera sin acompañarme. No me he atrevido a insistir mucho sin que se enfade... sospecha de todo. Viene conmigo a todo sitio al que voy... pide permiso en el trabajo y él me lleva. No se fía de mí, no se fía de nadie. Sabe que en cualquier momento, en cualquier pequeño detalle alguien puede descubrir lo que me hace. Cuando me toca que me visite la médica o el enfermero o el matrona, él viene conmigo. Controla mis citas para revisiones en la página web del SAS y sabe si cambio las citas.
      Me ahogo a su lado, me falta el aire cuando está junto a mí. Nunca sé cómo va a reaccionar. Solo estoy algo tranquila cuando salimos de casa porque en la calle o junto a otras personas no se atreve a pegarme... ¡menos aún en la consulta médica o de enfermería! Sabe que allí le denunciarían seguro si se enteran de lo que me hace y no se quiere arriesgar. Por eso viene conmigo, para que yo no hable, para que no dé a entender con mis gestos o mis palabras que vivo con un maltratador. 
      No me pega. No. Él no es de esos... Él me ha puesto unas cadenas invisibles alrededor del alma y sabe, —lo sabe, sí—, que me tiene presa. Si abro la boca, me mata. Si, salgo sin su permiso, me mata; si no hago lo que quiere y cuando quiere, me mata. Sé que lo hará porque ya ha estado varias veces a punto de hacerlo... La última: me encerró en el trastero de casa, atada de pies y manos y con una mordaza en la boca para que no gritara y allí me dejó días, sin agua ni comida. Creía que moriría seguro, cuando me sacó de allí. Puso sus manos alrededor de mi cuello y apretó lo justo para que yo tuviera la certeza de que si apretaba un poquito más, todo habría acabado. Me miraba a los ojos mientras lo hacía para que no tuviera la más mínima duda de quién tiene el poder en nuestro hogar. Desde esta última vez, no he vuelto a levantar la mirada del suelo cuando estoy junto a él. No he vuelto a llamar a mis padres o a mis amigos. No he vuelto a intentar encontrar trabajo. Ya no tengo móvil y el fijo solo lo conecta cuando él está en casa. Sólo vivo por y para él.
      A veces he pensado en quitarme la vida y acabar con todo... pero me niego a rendirme. Quiero escapar, quiero luchar, quiero librarme de este infierno. Y estoy embarazada.
      Mi enfermero nos recibe. Hoy toca revisión... tengo el azúcar un poco alto y me visitan cada poco tiempo. Yo tengo una máquina de glucemia y tengo que hacerme varios controles según mi enfermero me indica. Estoy nerviosa y me cuesta disimularlo... si no lo consigo, mi marido me castigará al llegar a casa. No quiero que  vea la cartilla donde apunto los valores de glucemia y quiero que el enfermero revise uno a uno todos los valores; siempre estudia minuciosamente las cifras que he anotado de glucemia y espero que hoy lo haga también. Me cuesta respirar y me cuesta simular indiferencia mientras veo cómo ese enfermero amable y solícito me habla con cariño mientras mira mi cartilla.
       Sus ojos se pasean por las cifras. Contengo el aliento cuando veo que sus ojos se detienen un segundo de más en una de las columnas, la que va entre el martes y el miércoles de la semana pasada. Observo por el rabillo del ojo a mi marido... ¡¡¡por favor, por favor que no se dé cuenta!!! El enfermero tarda una eternidad en revisar todo.... y noto que sus manos tiemblan un poquito y que me lanza una mirada tensa, que su sonrisa ya no es tan espontánea... ¡¡¡lo ha leído!!! Entre dos renglones, entre las cifras de azúcar de dos días, he intercalado: «Me maltrata, ayúdame 016» Lo he escrito de tal forma que se pareciera lo más posible a números, lo he separado de tres en tres letras para que tuviera la misma estructura que todas las columnas de números de resultados del azúcar, para que a simple vista no se viera que era una frase, por si acaso a mi marido le daba por echar un vistazo. El enfermero levanta la mirada hacia nosotros.
      —Estas cifras de glucemia están un poco altas —me dice—. ¿Has hecho bien la dieta?
      No me da tiempo a responder. Se pone de pie y afirma:
      —Voy a consultar a Miguel, tu matrona. Ahora vengo.
      Unos minutos después, que se me hacen eternos, regresa y me dice: 
      —Ven conmigo.
      Me pongo en pie y, llena de terror, veo que mi marido hace lo mismo. El enfermero sonríe y dice como si nada:
      —Sólo es un segundo, ven sola, que te van a explorar.
      Leo en el gesto de mi marido que no le hace ninguna gracia que salga sola de la consulta, que desconfía; pero no puede hacer nada sin levantar sospechas. Esto no se lo esperaba y por ello no tenía preparada una respuesta o una reacción espontánea no violenta. 
      Salimos de la consulta. En el pasillo me espera la trabajadora social que me hace entrar rauda en su despacho. Cierra la puerta y echa la llave.
      —¿Qué quieres hacer?—me pregunta la trabajadora social, al tiempo que levanta el teléfono.
      —Quiero denunciarle a la policía.»
FIN

Este relato es inventado, pero está inspirado en un hecho real. 
      Los profesionales de la salud tenemos un responsabilidad enorme en la prevención y detección precoz de todo tipo de maltrato y ante la violencia de género en especial dado el enorme problema que supone hoy día en nuestra sociedad y las muertes que se derivan de ella en forma de asesinatos de mujeres que, en la muchos de los casos, sufrían violencia machista durante años y no habían denunciado.
      Debemos formarnos, debemos estar atentos y buscar los indicios que nos pueden llevar a determinar que una persona está sufriendo maltrato. Una frase del texto Protocolo Andaluz para la Actuación Sanitaria ante la Violencia de Género (página 36) me ha llamado poderosamente la atención:

Solo se ve lo que se busca, solo se busca lo que se tiene en mente
 (A. Bertillón, S. XIX).

Este enorme problema es responsabilidad de todos, no sólo de los políticos o de la Justicia, sino de todos nosotros como personas individuales y de nosotros como profesionales de la salud. Educar y re-educarnos en valores de igualdad y respeto, evitar las actitudes sexistas y machistas en nuestro día a día, fomentar el diálogo, la tolerancia, la solidaridad, la generosidad, la humanidad de todo lo que hacemos y decimos...
      Y ayudar a que las mujeres que viven esta forma silente de terrorismo puedan escapar. Quizá todos los días vemos en nuestra consulta o en urgencias o en una visita a domicilio o en la unidad hospitalaria en la que trabajamos a una mujer que sufre violencia machista en cualquiera de sus horribles y poderosas manifestaciones... No miremos a otro lado, formémonos en la mejor forma de detectarlo y atajarlo. Acabemos entre todos con con esta lacra.

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Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

viernes, 22 de julio de 2016

Bisfenol A y Diabetes... toxicidad que se puede evitar

Imagen perteneciente a BPA Free, por un mundo sin tóxicos

El pasado día 19 de julio, en el programa «Entre paréntesis» de RNE-Radio5 emitieron un reportaje sobre las evidencias que existen hoy día que asocian el contenido en BisfenolA de ciertos envases para alimentos y el desarrollo de diabetes en la población que consumen/utilizan estos productos. En el enlace de abajo, al final de este artículo, tienen el audio del reportaje en cuestión; se entrevista a un experto en la cuestión

La sustancia conocida como Bisfenol A o BPA (siglas en inglés) es un componente tóxico que está presente en cantidad de plásticos de uso cotidiano y que, al consumirlo, se ha demostrado puede facilitar el desarrollo de ciertas patologías en los seres vivos, en las personas, como ciertos tipos de tumores y diabetes. En concreto, con respecto a la diabetes, en el reportaje de Radio5 el experto, Juan Martínez-Pinna profesor del departamento de Fisiología, Genética y Microbiología de la Universidad de Alicante, explica de forma muy sencilla cómo esta sustancia tóxica simula unos niveles elevados de estrógenos en nuestro cuerpo provocando con ello una serie de alteraciones crónicas y patologías. Estos envases al estar en contacto con el alimento que contienen, transmiten esta sustancia al alimento que pasa al organismo cuando consumimos el producto en cuestión. Sobre todo, cuando calentamos el envase con el alimento... en el microondas, por ejemplo.

El Bisfenol A o BPA debería ser evitado en todos los productos que tengan relación con el consumo, pero no es así. Como siempre la legislación va por detrás de las evidencias que nos muestra la ciencia... (¿intereses económicos?), por ello, los consumidores debemos saber que esta sustancia está presente en muchos envases que se utilizan para conservar alimentos y que también hay envases que ya están empezando a evitarlos... ¿cómo saberlo?
       En la imagen superior que encabeza este artículo tenéis un esquema de las numeraciones que podemos encontrar en los envases que utilizamos a diario y que nos indican si son envases que contienen o están libres de BPA. Ese número suele estar en la base de los envases de plástico. Como podéis ver, solo los que tienen numeración 2, 4 y 5 son los que se pueden considerar «seguros»... y lo digo con reservas porque hoy día, nada químico tiene esa certeza absoluta.
      Y ojo con los que presentan numeración 1, los que están en botellas de plástico: NO SE DEBEN REUTILIZAR LAS BOTELLAS DE PLÁSTICO UNA VEZ VACÍAS...y no beber el agua que contienen si la botella se ha recalentado, por estar al sol, por ejemplo.

El conocimiento nos permite saber más. Y saber más nos permite elegir y nos permite elegir lo que resulte más seguro para nuestro organismo y nuestra salud. Por eso os invito a elegir productos seguros, envases seguros que no contengan BPA... Mirad las etiquetas y quedaros con los envases y los alimentos que no utilizan BPA en el embalado/envase. Es vuestra responsabilidad, dado que la legislación va lenta y no se plantea aún prohibir estas sustancias. Os invito a que deseéis cuidaros, os invito a cuidar vuestra salud.

Documentos consultados:
  • Juan-García A. *, Gallego C., Font G. Toxicidad del Bisfenol A: Revisión Rev. Toxicol (2015) 32: 144‐160 enlace: http://rev.aetox.es/wp/wp-content/uploads/hemeroteca/vol32-2/vol%2032-2-144-160.pdf
Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

domingo, 19 de junio de 2016

Jornada ITCOIB... mi vídeo

El pasado 17 de junio el COIB, Colegio de enfermería de Barcelona, celebró la 1ª Jornada ITCOIB, «Acercando la tecnología a los profesionales».
      Su programa, intenso y muy completo, incluía un apartado relativo a la Creación Enfermera, «Enfermería Creatics»; entre todos los profesionales que aparecían mostrando su capacidad de crear algo distinto/complementario a la profesión enfermera, tuve el honor de mostrar mi propia creación literaria, apareciendo en tal evento en formato vídeo como enfermera escritora.
      Gracias siempre a Rosa Pérez que me invitó a participar y pensó en mí entre todas las enfermeras que se dedican a escribir como lo hago yo; ella pensó en mí y se lo agradeceré siempre. Y gracias, por supuesto, al COIB por darme la oportunidad de contar cómo empecé a escribir...

Aquí os dejo el vídeo. Aquí aparezco explicando por qué empecé a escribir y cómo aparece mi profesión en mis novelas. Son 5 minutillos que espero se os hagan amenos...

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

jueves, 2 de junio de 2016

«Productos milagro» para adelgazar: ¿Medias verdades o engaño?

Image courtesy of duron123 at FreeDigitalPhotos.net

Bien, se acerca el verano y empieza una corriente tan absurda como interesada que es la «operación bikini»... Absurda, porque no entiendo aún por qué hay quien se cree que en tres meses vas a adelgazar lo que no has adelgazado en un año. Interesada, porque la publicidad te hace creer descaradamente con sus productos que lo puedes lograr comprando y comiendo/usando lo que te publicitan... y cuando vas a descubrir que no sirve para nada, ellos ya se han forrado.


Adelgazar es una labor de trabajo fondo que se logra por la combinación de una dieta equilibrada con alimentos pobres en grasa y sin exceso de azúcares simples y ejercicio físico, adecuado a cada persona, realizado con regularidad (5 días en semana y un mínimo de 30 minutos/día). Lógicamente esto que afirmo es para perder peso de una forma saludable y que te permita mantener peso a lo largo del tiempo... luego está todo lo demás.
      Dicho esto, me voy a concentrar en dos productos. Siento mucho afirmar que no voy a decir marcas, porque mi objetivo no es hacer contra-publicidad, si no proporcionar las herramientas a los que estén interesados para que ellos mismos deduzcan si comprar y consumir esos productos merece la pena o no.
      Me llama poderosamente la atención, dos anuncios. Uno de un pan integral que dice tener 99 Kcal por unidad. La otra, de los productos «para adelgazar» tipo cereales.

1. El pan al que hago referencia es un pan integral que dice que tiene 99 Kcal por unidad. El anuncio muestra a una chica que dice que no desayuna por las calorías que tiene el pan normal y que eso le quita las ganas de comer pan porque no quiere engordar. ¡En gin!
      Y esto es una falacia: Se debe realizar un desayuno completo, compuesto por los tres grupos de alimentos, a saber: hidratos de carbono y proteínas y un poquito de grasas saludables; fundamentalmente; un desayuno completo estaría formado por una fruta, un poco de pan o cereales, un lácteo, una proteína, tipo jamón o queso... aceite de oliva. Hay infinidad de combinaciones, pero la combinación de estos alimentos debe ser equilibrada. Bien... el pan, como grupo de cereales, es aconsejable que esté en la dieta, en el desayuno, y mejor si es integral... porque su índice glucémico con respecto al pan blanco es menor; es decir, tienen una capacidad menor de producir una subida brusca de azúcar en la sangre (glucemia) después de la comida... o dicho de otra forma, sube menos la glucosa en sangre que el pan blanco.
      El anuncio nos dice, y se queda tan ancho, que «sólo tiene 99 Kcal por unidad» Es cierto, pero no te dice todo... Cada unidad tiene unas 39 g de peso. Sus calorías totales para cada 100 g es de 247 Kcal, que es muy similar a las que tiene el pan integral fresco, 251 y 221 Kcal, según la fuente consultada, (BEDCA y SEH-LELHA, respectivamente)  calorías por cada 100 g de peso. O sea que, de entrada, te dice una media verdad, porque no tiene menos calorías que un pan fresco integral. Como  mínimo tiene las mismas. Además, tiene en su composición, pueden verlo en su etiqueta, unos 7,4 g de azúcares por cada 100 g, algo que no indica en su publi y que es un factor a tener presente: para ser saludable debería tener menos de 5 g. Es decir, te hace creer que con este pan... engordas menos. Y eso no es cierto con estos datos expuestos.
      En definitiva: comer pan integral fresco es tan bueno como el que más y , además, es mucho más barato y, al llevar menos aditivos y tal para su conservación, de entrada el pan fresco es más saludable.

2. Los cereales que se diseñan para hacer creer que comiéndolos no engordas y tienes un desayuno, incluso, una cena ligera y que te permite perder peso están diseñados para personas que no miran las etiquetas sobre la información nutricional de los alimentos... algo parecido a lo que os comentaba sobre el pan ese de las 99 Kcal.
      Dos marcas habituales en este mercado, que todos conocemos, tienen en su composición de azúcares simples y de sal más que en los cereales diseñados para niños o los cereales básicos de desayuno. En este artículo de una nutricionista, Lidia Folgar queda explicado de forma detallada con cifras y datos concretos; pero resumiendo se puede decir que:
  • Una ración de cereales oscila entre 30 y 40 g... hagan la prueba y pésenlo, verán la cantidad de cereales reales que se debe tomar por ración.
  • La cantidad de azúcares por ración sobrepasa enormemente los 5 g de azúcar que se recomienda: oscila entre los 9 y 12 g por ración... como si le echamos un sobrecito de azúcar o un terrón a nuestros cereales.
  • Tienen exceso de contenido en sal...
¿De verdad los cereales que nos recomiendan para adelgazar son saludables? En fin...

Les recomiendo que miren las etiquetas de todos los productos que consuman; debe estar detallado una serie de parámetros como las calorías totales y por ración, los HC y azúcares, las grasas totales y por fracción... Si desean adelgazar o que no engorde, debería tener menor de 5 g de azúcar por cada 100 g de producto y nada de grasa... ¡Y ojo, con los anuncios que ponen el apellido ligero, ligth, 0 grasa, y pocholadas similares!

Pare adelgazar lo ideal es: dieta saludable y variada, repartida en unas 5-6 comidas diarias, ejercicio físico realizado de forma regular y cotidiana... Desear estar bien es el mejor revulsivo para una operación bikini magnífica...

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martes, 17 de mayo de 2016

Tolerancia y respeto por encima de todo


Imágenes obtenidas a través de Libertad e Igualdad LGBT

Hoy es el Día Internacional contra la Homofobia... y contra todas las fobias, mejor dicho, todos los odios e intolerancias dirigidos hacia personas con una sexualidad distinta a la heterosexual, sea aquélla cual sea. 
      Creo que es fundamental que entendamos de una vez que la naturaleza humana es variada. es diversa, es compleja y no tiene por qué quedar encuadrada dentro de los límites que el razonamiento obtuso del hombre, muchas veces inspirado por clichés viejunos, religiosos, tradicionales y, a menudo, intolerantes, en el que prima la testosterona y el machito-machote por encima de la persona y de su humanidad.
      Me duele ver que aún siguen rechazando a personas que aman a otras de su mismo sexo, o que son transexuales o bisexuales... o lo que sea. Nadie elige ser como es, como no elige el heterosexual ser cómo es. La homosexualidad NO es una enfermedad ni es una anomalía ni una desviación... ni un vicio. Es una manifestación natural de la sexualidad humana y es muy presuntuoso por parte de ciertas personas el pretender establecer qué puede o no puede ser natural. La diversidad forma parte de la naturaleza humana... el que lo niegue es un ignorante.
      Lo realmente patológico, viciado, desviado y enfermizo es odiar a otras personas porque no son como nos gustaría que fueran. Lo más sano en realidad es aceptar al otro tal como es... sea cual sea su sexualidad.
      La hipocresía y el odio sí que son trastornos, y además muy graves, de nuestra sociedad. Hay varios ámbitos de nuestra sociedad que NO ACEPTAN bajo ningún concepto la homosexualidad: una es el fútbol y la otra el mundo de la tauromaquia... Se niega y rechaza la posibilidad de que haya futbolistas, entrenadores o toreros homosexuales muestra un grado de intolerancia brutal. Véase el caso de ese árbitro que tuvo la valentía de manifestar su homosexualidad y ha tenido que dejar su puesto de árbitro por los constantes insultos y la violencia a la que se veía sometido partido tras partido... y el colegio de árbitros de Andalucía no le respalda, ese dato no se deje de tener en cuenta.

Este blog y su autora están en contra de la homofobia y contra toda manifestación de odio hacia las personas LGTB. Cada uno que ame a quien quiera y como quiera... Tolerancia y respeto, por encima de todo. Eduquemos en estos valores y algo saldremos ganando en un futuro no demasiado lejano. El odio y la intolerancia sí que son una patología social... y de las gordas.

Como dice un cartel que circula por ahí... «Ante la homofobia-LGTBfobia, usted no tiene miedo, usted es un necio...»

Y, por ahora nada más. Cuidaos, por favor... y amad a quien os dé la gana.

jueves, 12 de mayo de 2016

12 de mayo... DÍA INTERNACIONAL DE LA ENFERMERÍA. ¿Enfermería Visible? #12Visibles12M

Fotografía Lola Montalvo (C)

Esta es la imagen que veo a diario en el desarrollo de mi labor... Tras esta puerta desarrollamos nuestra labor los enfermeros en mi lugar de trabajo. Pocos ven algo de lo que hacemos, pero todos los que acuden a nuestro servicio y todos los usuarios-enfermos que atendemos nos identifican al instante por nuestro trabajo, por nuestra atención y nuestros cuidados. Nos identifican al instante.

Soy enfermera desde hace 27 años ya. He pasado por infinidad de servicios, como casi todos los enfermeros de este país (primaria, especializada en diversos servicios de médica y quirúrgica, residencias...). Hoy día llevo a cabo una labor enfermera muy sencilla y muy humilde, pero imprescindible, como toda labor que un enfermero lleva a cabo hoy día si trabaja como tal. Hoy día soy enfermera de Análisis Clínicos. A veces observo a otros compañeros en otros servicios y unidades y envidio el calado, la importancia de su trabajo, su complejidad, su especialización... su trascendencia, por qué no decirlo. Pero entiendo que hasta el trabajo más simple, el más sencillo o el más humilde, como es el que llevo a cabo hoy día, es IMPRESCINDIBLE.
      Eso sí: veo a otros enfermeros que hacen la misma labor que yo y observo con pasmo que no todos se esfuerzan en hacerlo bien, en cuidar a las personas que atienden y a los que les importa un comino las enormes repercusiones que pueden llegar a tener su trabajo cuando está mal hecho (y esta entrada también). Sí, siempre soy crítica y en un día como hoy sigo siéndolo. O sea que sin complejos: mi labor, aún sencilla, es tan necesaria como la de cualquier otro enfermero... y me desvivo a diario por hacerla bien, por cuidar a las personas que atiendo. Eso ya es mucho más de lo que otros, enfermeros o no, pueden decir de su trabajo en salud, en el mundo sanitario. Esto es lo único que deseo que se vea a diario de mi trabajo como enfermera. 

Ya he escrito muchas otras veces sobre nuestra efeméride, el Día Internacional de la Enfermería. Reviso lo que escribí en otras ocasiones y leo con pena que nada ha cambiado desde que empecé este blog hace 7 años ya..., que casi no ha cambiado nada desde que terminé mi carrera y me puse a trabajar como enfermera hace 27 años. Tenemos casi casi los mismos problemas e invisibilidades.
      Observo en las RRSS que lo que se ve en estos tiempos de nuestra profesión es: #PUCHERAZOCODEM, #YANOMAX..., porque se ven solo los actos vergonzantes de nuestros representantes legales...
      Se lee hasta la saciedad acerca de nuestra reivindicación sobre la capacidad enfermera de Gestionar o #PRESCRIBIR capacidades cuestionadas, limitadas y ninguneadas, incluso denunciadas, por un lobby hiperpoderoso que tiene una enorme capacidad para que se legisle de forma restrictiva para la Enfermería y que, sin embargo, ha tolerado (o tolera en ciertos ámbitos) que las sustancias de homeopatía sigan siendo prescritas con gran margen de beneficios— por algunos de los que sí tienen posibilidad legal de prescribir... en fin.

Sí, sí, me centro en lo mío...

El otro día escribí un tuit del que me siento muy orgullosa porque creo que sin intención manifesté lo que realmente pienso de nuestra profesión: 
Así es como lo siento... No se nos ve, pero estamos ahí. Si no hiciéramos nuestro trabajo a diario, tan bien hecho como se lleva a cabo, el sistema sanitario se hundiría; definitivamente, no podría sustentarse ni funcionar ni los enfermos se curarían ni se salvarían vidas ni los usuarios estarían tan satisfechos ni... nada.
      Eso sí, no esperemos a que nadie nos eleve sobre nosotros mismos para que de repente nos descubran y digan lo fabulosas que son las enfermeras y lo necesarias que son para la sociedad. No esperemos nada de nadie, porque aquí el trabajo lo tenemos que hacer nosotros como enfermeros y demostrar de lo que somos capaces. No debemos tampoco esperar ni consentir que nuestros representantes sociales sean la imagen que la sociedad reciba de nosotros como profesión... pucherazos electorales en los COE, denuncias/querellas a particulares en nombre de toda la enfermería, falta de transparencia en en algunos COE... son hechos que nos avergüenzan a todos como profesionales de la enfermería. No debemos jamás esperar que esos representantes que no siempre son los que desearíamos tener sean los que den a la sociedad la imagen que deseamos que se tenga de todos nosotros.

Mi visión de la enfermería: mi punto de vista
      La enfermería en este país hace en general muy bien su labor, se forma, investiga... es de las mejores, en general. Creo que el verdadero problema de la enfermería española es su pasotismo ante todas aquellas situaciones que no les recorte el sueldo o no les limite los puestos de trabajo —actitud muy válida, por otro lado, ojo. «Si no nos tocan las habichuelas, me la trae al pairo» ese es el lema con el que dibujo a la enfermería española de hoy. Si se tiene que pagar cuotas colegiales que no sirven para nada, se pagan sin chistar. No preguntar, no decir, no ver y no escuchar... es muy cómodo. Y así nos va. NO cuestionar quién está en los altos puestos de representación, no cuestionar la colegiación obligatoria, no cuestionar si la formación en las universidades es la mejor y quién la imparte, no cuestionar denuncias que se hacen en nombre de toda la enfermería... En resumidas cuentas: pasotismo. Esta es la imagen que tengo de la enfermería hoy día. 


Me sumo a la iniciativa de #12Visibles12M, en el Día Internacional de la Enfermería. Feliz día a todos mis compañeros. El lema que nos proponen: «Una mirada a la enfermería» me parece una buena ocasión para no quedarnos embobados observando nuestro propio ombligo. Creo que días como hoy nos deben obligar a mirarnos a nosotros mismos y a nuestros defectos con honestidad, sin empalago, sin soberbia y darnos cuenta de cuales son las cuestiones que debemos solventar. Solo trabajando juntos solucionaremos los tumores que nos aquejan... No esperemos que nadie nos salve... pongámonos a nadar ya.

Y por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

lunes, 18 de abril de 2016

#YaNoMax... Primavera Enfermera por la libertad de expresión


  1. Con la decisión de acudir a los tribunales por considerar que sus derechos y los del CGE han sido lesionados, creemos que el Sr González Jurado intenta, una vez más, amedrentar a quien cuestiona públicamente su actuación al frente de la organización que representa
  2. La gestión del Sr González Jurado en el CGE, durante casi 30 años, se ha caracterizado por la ineficacia contumaz en la resolución de los problemas reales de las enfermeras, derivando en la invisibilidad social de la profesión, la parálisis crónica de las especialidades y del progreso profesional, una precariedad laboral que llega al maltrato y empuja a la emigración, y la implantación por parte del CGE de múltiples proyectos fallidos, sin resultado alguno y con unos costes desconocidos.
  3. La ineficacia ha estado siempre acompañada por la crispación en las formas y la descortesía en las palabras, la intolerancia continua con los críticos y una falta de transparencia extrema, que provoca que la mayoría de las enfermeras desconozcamos el funcionamiento general y la actividad ordinaria de la institución que estatutariamente «es la entidad que agrupa, coordina y representa con carácter exclusivo a la profesión de enfermería y a todos los Colegios Oficiales de Enfermería de España en los ámbitos nacional e internacional; ordena, en el ámbito de su competencia y de acuerdo con lo establecido en la Constitución y en las leyes, el ejercicio profesional, y defiende y protege los intereses de los profesionales y de la enfermería(…)».
  4. Las enfermeras nos hemos caracterizado durante décadas por nuestro desinterés en el devenir de la vida colegial. Situación propiciada por el grave déficit democrático existente en el CGE, que ha favorecido la permanencia enquistada del Sr. González Jurado en el cargo de Presidente durante casi 30 años, a pesar de que nunca haya sido elegido por las enfermeras españolas. Los colegios provinciales que permiten activa o pasivamente esta situación, no fomentan la participación implicada de los colegiados en la toma de decisiones y se caracterizan por la opacidad de sus procesos electorales.
  5. Desde hace unos años, dentro de la amplísima actividad profesional desarrollada por D. Juan Hernández Yáñez como sociólogo, nuestra profesión y la peculiar situación creada en las tres últimas décadas ha estimulado su curiosidad como investigador y públicamente ha emitido sus juicios, a través de entradas en su blog, publicaciones y conferencias.
  6. De manera didáctica y muy documentada, el Sr. Hernández Yáñez ha expuesto ciertas actuaciones del CGE, de determinados colegios provinciales, SATSE y otras entidades e individuos relacionados de una u otra manera con nuestra profesión. Naturalmente, entre ellos figura el Presidente del CGE, precisamente por el cargo que ostenta. La lectura de su blog nos aporta una valiosa visión externa y grandes dosis de claridad con respecto a la forma de proceder de la Organización Colegial de Enfermería (OCE). Su conocimiento del sistema sanitario español, de la OCE y del devenir de la profesión desde los años 90 hasta la actualidad, le permiten interpretar con gran lucidez, y así las transmite, las circunstancias que atraviesa la enfermería española, debidas en gran parte a la ineptitud de quien la representa en las instancias públicas desde 1987.
  7. Al tiempo que exponen crudamente la realidad de la OCE y de sus dirigentes, los escritos y conferencias del Sr Hernández Yáñez se han caracterizado siempre por la defensa apasionada y razonada de los derechos y la dignidad de las enfermeras españolas. Es evidente que las enfermeras necesitamos más voces como la de D. Juan que, sin ser una de nosotras, ha generado mayor respeto hacia nuestra profesión y sabido representar su esencia con mucha más dignidad y corazón que nadie.
  8. Es hora ya de cambiar la preconstitucional y obsoleta Ley 2/1974 de Colegios Profesionales, así como las leyes autonómicas, que obligan a las enfermeras a pagar una cuota de colegiación para poder trabajar, pero que no aseguran el funcionamiento democrático de estas instituciones. Las organizaciones colegiales gestionan cientos de millones de euros anuales, siendo un sector no productivo para el que la Unión Europea urge también un cambio legislativo. 
  9. Como integrantes, por imperativo legal, de la OCE, las enfermeras que sustentamos este blog consideramos absolutamente intolerable que en nombre de nuestra profesión, aquellos que la representan intenten silenciar a los discrepantes. No aceptamos las querellas injustificadas ni cualquier otra acción que no vaya encaminada a la transparencia en la gestión y la difusión de información veraz acerca de las actuaciones del CGE. 
  10. Por todo lo anterior, EXIGIMOS al Consejo General de Enfermería y a su Presidente, Sr. Máximo González Jurado, LA RETIRADA INMEDIATA DE LA QUERELLA presentada contra D. Juan Francisco Hernández Yáñez.

#YaNoMax

Entrada publicada simultáneamente en los siguientes blogs/webs enfermeros:





jueves, 7 de abril de 2016

Día Mundial de la Salud... ¡Vence a la Diabetes!


Imagen perteneciente a la campaña de la OMS
Hoy es el Día Mundial de la Salud y se conmemora con un lema que me ha revuelto y me ha sublevado... el sesudo lema es VENCE A LA DIABETES. Este lema que me parece muy válido, claro que sí, pero ¿a quién va dirigido? ¿A la ciudadanía? ¿A los profesionales de la salud? ¿Al sistema sanitario? ¿A la sociedad toda ella en conjunto? Y otro tema no menos importante... ¿cómo se vence a la diabetes?

      La cifras son demoledoras: 300 millones de diabéticos, 90% de la cuales son de tipo 2, entre la que empieza a haber cada vez más niños con un tipo de diabetes que se considera asociada a los hábitos alimenticios y de actividad física. Creo que esta responsabilidad debe recaer en la sanidad y la administración de cada país y, sobre todo, en las políticas de educación, alimentación... Me explico:
  • Sanidad: Tal como ya he explicado en otras entradas, no existe una prevención real de la obesidadni mejor ni peor, sencillamente no existe. Existen programas de prevención de obesidad sobre el papel, en las carteras de servicios, pero a la hora de la verdad no se aplican o se aplican mal... por ¿falta de recursos humanos y materiales? Probablemente. El caso es que el abordaje que se hace de la obesidad es pobre e ineficiente. La obesidad se puede combatir, por supuesto que sí, solo hace falta ganas por parte de las administraciones y poner los recursos necesarios (profesionales, formación en nutrición, psicólogos, educadores deportivos, instalaciones adecuadas...) para abordar la obesidad como un problema real que afecta a un porcentaje de la población cada vez mayor, sobre todo a niños. Tal como indicaba en mi entrada «Memoria de una mujer obesa» las unidades de obesidad deberían existir en Atención Primaria y trabajar con la población de forma real y activa... no como se hace hoy día, en la que casi ningún niño/adulto se capta de forma activa por los profesionales sanitarios hasta que la situación no llega a ciertos límites. Supongo que habrá sitios en los que la aplicación de programas de prevención de la obesidad se haga de forma correcta, planificado, organizado... pero las cifras de obesos crecen cada día más, por lo que su buen trabajo queda como una gota en el mar. En mi caso como mujer obesa, en casos de mis familiares y amigos con sobrepeso u obesos... no ha habido captación ni prevención: nada. Por favor, no caigamos siempre en lo mismo de hacer recaer la responsabilidad sobre el ciudadano. Trabajemos de forma activa con ellos, sin paternalismos ni nada parecido...
   Nuestra sociedad tiene ciertas carencias que elevan la idea de que si una persona está obesa es porque quiere o que si una persona está obesa es una persona fea y si desea estar delgada es porque quiere estar guapa... Debemos intentar desterrar la idea de que se debe perder peso porque se acerca el verano, o una boda (¡la nuestra!) o un evento puntual... Debemos de ser capaces de inculcar la idea de que se debe tener un peso saludable porque  se desea estar sano y eso incluye desear tener un peso saludable en el marco de una vida saludable con hábitos saludables. Debemos de ser capaces de que se adopte la idea de que el ejercicio físico no es una parte de nuestro ocio... el ejercicio físico debe formar parte de nuestra cotidianidad, de nuestra actividad diaria... un hábito saludable que se debe practicar de forma diaria y no un divertimento más al que debemos de buscar horas en nuestro apretado día de trabajo. Pare ello centros deportivos municipales deberían estar adecuadamente dotados (medios, personal...) y tener programas para todas las edades y horarios y variedad adecuados. 
      Se debería, de una vez por todas, obligar a las empresas de ropa a que hagan un tallaje real de las prendas, a que se impida que solo modelos con IMC al límite desfilen en las pasarelas o que se hagan desfiles de mujeres con IMC normal solo como algo anecdótico (porque las mujeres goridtas también son guapas... ¡¡el colmo de la desfachatez!!), o que se haga una marca de moda para mujeres con talla por encima de 44-46... ¿No se puede hacer la misma ropa pero con tallaje mayor? ¿Hay que diferenciar a las personas obesas también en esto? Sin contar que las marcas de ropa de tallaje mayor venden sus prendas a precio de oro, algo que no todas las personas hoy día se pueden costear.
      Las empresas de alimentación son muy responsables de que la ciudadanía necesite azúcar para vivir... porque a las empresas de alimentación, a la mayoría, no  les importa si estamos sanos o no, solo les importa que consumamos y parece ser que la cantidad de azúcar de un producto es decisivo para que enganche: refrescos (muchos de los cuales toman de forma habitual los niños), snaks, tentempiés, cereales... para hacer dieta, productos elaborados (panes, filetes empanados, empanadillas...), bollería, en fin... un larguísimo etcétera que produce vergüenza que nadie regule ni se moleste en llamarles la atención ni obligarlos por ley a que controlen la composición de sus productos. Porque los responsables últimos son siempre los consumidores... ¿verdad? Que no coman esos productos llenos de azúcar hasta rebosar o de grasas en cantidad llamativa que el usuario no va a valorar porque no tiene las herramientas para hacerlo. Porque no sabe leer una etiqueta de esos productos ni sabe qué sustancias son perjudiciales ni sabe cuánto es saludable y cuanto no...
      ¿Y qué me dicen de los establecimientos de comida rápida...? Esas bombas de calorías a lo bestia (se me perdone la expresión...) que deberían venderse con un letrerito como en las cajetillas de tabaco y con fotos también, por qué no. Que ahora, pare teñirlos con una eqiqueta de «calidad» ¡¡¡se les pone la firma de un chef!!! o se le añade doritos o un mogollón de queso en el borde, porque el bocata o la pizza en cuestión tenían poco azúcar y hay que ponerle un poco más para que sea más grotesco y más lamentable. ¡Eso sí, está muy rico, verdad! Y el famoso de turno lo publicita con su mejor sonrisa.
      Bien, ya lo dejo. El grado de hipocresía que veo en campañas como ésta me indigna. Vence a la diabetes, nos dice... venga, véncela, porque si una persona es diabética es por su culpa... ¿verdad? No le damos a estas personas las herramientas adecuadas para que elijan, para que decidan por sí mismas. Y cuando lleguen a un nivel de obesidad insostenible, nos vamos a las unidades de obesidad de los hospitales (el único lugar donde se dispone de una unidad de obesidad) y se les coloca un balón intragástrico (que todos creen que es la panacea, por eso lo publicitan tanto las empresas privadas de servicios sanitarios) y a gozar...

Sí, me parece un buen lema. Vence a la diabetes... pero es ambiguo y me resulta falso. Muchos profesionales hacen su labor muy bien, llevando programas adecuados... pero son pequeñas gotas en el mar; insuficiente. Hay que poner en práctica una red muy compleja estrategias educacionales, sanitarias, normativas y legislativas... y creo que solo pensarlo da vértigo. El número de diabéticos, tal como estamos hoy día, no se va a reducir...
      ¡Feliz Día Mundial de la Salud!
      Y, por ahora, nada más. Cuidáos, por favor...

miércoles, 23 de marzo de 2016

Reflexiones: ASÍ NO...

Imagen de The Pete Design

Supongo que esta imagen muestra lo que deseo: desolación, frío, abandono, destrucción... ¿tristeza?
      Sí, eso es lo que pretendo. En cuanto he visto esta imagen he sentido que dibujaba lo que hoy siento. y lo que veo: dos arbolitos abandonados, medio ahogados por el agua, por una riada que ha arrasado su mundo... Ayer, por primera vez en mucho tiempo, sentí vergüenza y tristeza... e impotencia, por la forma en que unos compañeros pueden llegar a realizar su trabajo. Creo que si esto sucede de la forma en que voy a contar, y lo veo con mis propios ojos, es que debe suceder de una forma habitual. Espero que estos casos sean pocos, aislados y algo ¿excepcional?

Hechos:
La madre de mi amiga, una mujer mayor, pero con una vida activa e independiente, tuvo que ser ingresada de urgencia hace unos diez días. Había sufrido un Ictus. Presenta una gran afectación con hemiplejia, afasia motora y toda la ristra de síntomas y signos habituales en estos casos. Sonda nasogástrica y vesical. Tras unos días ingresada y tras estabilizarse su médica decide darle el alta. 
      Imagino que todos los que habéis visto casos similares conoceréis la situación. Imagino que los que gozáis de empatía por las desgracias y los males ajenos, imagináis la dura situación que está viviendo mi amiga, su madre y su familia. Se trata de una mujer mayor pero tenía una vida independiente, activa, autosuficiente, que ayudaba a los demás, que entraba y salía, que llevaba una existencia en el día a día... y de golpe y porrazo (se me disculpe la expresión vulgar) se ve recluida en una cama, sin moverse, sin poder hablar ni hacerse entender, sin poder decidir nada, sin... sin la vida que tenía hasta hace unos días. Mi amiga, que no tiene conocimientos en cuidados a personas en esta situación, vio como su mundo y el de su madre se desmoronaba a sus pies en solo cuestión de un instante. Un instante.

Ahora miren la foto de arriba...

Como la mujer está estable el equipo médico decide darle el alta. Hasta ahora vivía en un piso sola, por lo que mi amiga decide llevarla a su casa. Y le dan el alta sin enseñarle a su hija los cuidados que va a precisar en su vida diaria... sin enseñarle a alimentarla por sonda nasogástrica, sin enseñarle a realizar su aseo diario, sin enseñarle a cuidar las sondas que porta. Sin informe de alta de enfermería. Sin enseñarle a administrar los fármacos que debe administrarle a lo largo del día. Sin enseñarle a administrar la heparina cálcica que se pone subcutánea... nada, no le han enseñado nada. Han escrito un informe médico, le han dado unos papeles protocolizados (que no le han explicado), le han pedido una ambulancia y ¡¡¡a casa!!! Ni se han molestado en darle varios frascos de la alimentación enteral que debe tomar por ahora... sabiendo que es semana santa, que los centros de salud no abren por la tarde. Vamos, un desastre.

No importa el hospital, ni el servicio... no, no importa. Lo que quiero exponer en esta entrada es que esto pasa. Y no creo que sea algo extraordinario. Enfermería no ha estado a la altura.... ni profesional ni humanamente. Los médicos trabajan y hacen su labor, bien... no cuestiono esto, pero sin estar mano a mano con los enfermeros... sin equipo. Todos, médicos y enfermería, han dado de alta a esta mujer y han dejado a mi amiga y a su madre a su suerte. A su suerte... ya se buscarán ellas la vida ¿verdad? 

Por supuesto yo he ayudado a mi amiga en todo lo que he podido. Le he explicado lo que los enfermeros del hospital no han explicado. La he ayudado a aprender lo que nadie más se ha molestado en hacer... Y, anoche, no paraba de preguntarme qué harán tantos familiares con enfermos como mi vecina sin nadie que les explique nada ni les eche una mano. ¿Cuantas familias se ven de repente en casa con un enfermo que precisa cuidados constantes y de cierto entrenamiento sin que nadie haya hecho su trabajo de forma correcta en una planta de un hospital? ¿Cuántos?

Hoy muestro mi denuncia como enfermera al ver con mis propios ojos una situación como esta que me ha hecho avergonzarme de mis colegas, que me ha hecho darme cuenta de lo mal que se hacen las cosas en algunas ocasiones... ¿cuántas? No sé... CON UNA SOLA VEZ QUE SE TRABAJE DE FORMA TAN DEFICITARIA COMO EN ESTE CASO, CON UNA SOLA VEZ, YA CREO QUE ES DEMASIADO. No es cuestión de buscar o nombrar culpables: la saturación de nuestros servicios, la falta de personal, la falta de una buena gestión... sí, hay muchas causas a las que podemos poner un hashtag ocurrente y reivindicativo. Pero aquí ha fallado el EQUIPO: planificar una alta hospitalaria en una enferma que va a requerir un alto nivel de cuidados en domicilio; planificar el adiestramiento al cuidador principal para el cuidado y manejo de sistemas de alimentación, eliminación, administración de fármacos... Esto es lo que no ha existido. Sé de lo que hablo porque en mis tiempos de medicina interna hacíamos eso: médicos y enfermeros/auxiliares valorábamos juntos (mejor o peor, pero se intentaba... dado que no teníamos protocolos) el alta a enfermos con alto nivel de cuidados y formábamos a los familiares en las técnicas más básicas. Eso nos llevaba uno o dos días y el día del alta el cuidador principal, por lo menos, sabía darle de comer y administrar la medicación... ¡¡qué menos, ¿verdad?!!

La enferma, la madre de mi amiga, en su periodo de ingreso hospitalario ha recibido probablemente el mejor cuidado médico/asistencial; pero se han dejado de lado a su cuidadora... Imaginen ahora lo que ella está sufriendo ante el abismo que se ha abierto a sus pies, con unos cuidados que aún no sabe proporcionar. El cuidado que se ha prestado al cuidador ha sido cero patatero.

Vean otra vez la foto que he puesto dibujando lo que cuento en esta entrada. Vean... así es como se siente mi amiga y su madre. ¿Hace falta un ejercicio supremo de empatía para entender lo que cuento? Solo ustedes tienen la respuesta.

Reivindico la importancia de programas de humanización de cuidados actuales tales como PROYECTO HU-CI, Humanizando los Cuidados Intensivos, debería hacerse extensivo a las salas de hospitalización. Es triste que algo así se deba pedir -aún, hoy día-, pero por desgracia se ve que sí es necesario.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

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