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martes, 30 de enero de 2018

Propósitos de nuevo año

imagen que representa a una foca sumergida en el agua y que solo se ve el morro
imagen obtenida en Pizabay: Suju
Acaba de empezar el año y los gimnasios se llenan de gente que se prometió a sí misma, mientras engullía las uvas al ritmo de los cuartos y las doce campanadas, que perdería los kilos que le sobran, que se pondría a dieta y haría el ejercicio que siempre supo que debería hacer, pero que nunca hace porque no encuentra tiempo ni ocasión ni quien le acompañe ni... Pero eso sí, primero el roscón de Reyes y luego... ¡a dieta!
Cuando llega enero los gimnasios se llenan, las consultas de endocrinos, dietistas y nutricionistas y/o de cirujanos plásticos tienen sus citas cubiertas durante semanas, las tiendas de deporte agotan sus stocks de ropa deportiva y observamos a nuestros amigos y conocidos mientras nos cuentan con gesto decidido su nuevo plan de choque contra esos kilos de más, dieta, ejercicio y  hasta dejar de fumar…
Dejar de fumar es otra promesa que uno se hace en su fuero interno mientras el año viejo da sus últimos estertores: vemos anuncios de chicles, parches y espráis de nicotina que te aseguran facilitarte el duro proceso de dejar de fumar… cuando es una cuestión de fuerza de voluntad y decisión firme, con chicles o sin ellos.
Es un plan de choque que, en la mayoría de los casos, no llega a febrero y que pocos van más allá de marzo. Mientras fracasamos en nuestros propósitos, uno tras otro, los que anunciaban ropa deportiva, productos de nicotina y los gimnasios ya han hecho su agosto… ellos saben que muchos fracasaremos pero ellos ya tienen su franja de negocio asegurada. Los propósitos de nuevo año se repiten una vez y otra, sin fin…
¿Y por qué este fracaso?
Creo que primero deberíamos valorar cuáles son los motivos reales que impulsan a estas personas a hacerse promesas de renovación física cuando el año viejo está tocando a su fin. ¿Por qué decide uno ponerse a dieta o hacer ejercicio para adelgazar? La mayor parte se ve impelido por motivos físicos: se miran al espejo y no se gustan con esos kilos de más. Dejar de fumar es algo que un fumador sabe que debe plantearse más pronto que tarde: es nocivo y produce patologías graves. ¿Son buenos motivos, son malos? No seré yo quien lo juzgue, por ello, hoy voy a atravesar ese fino velo que separa al profesional de la salud y la persona y voy a mostrar mi experiencia personal.
Yo me hice esas mismas promesas de fin año durante muchos años; la de los kilos y la del tabaco. Me miraba al espejo, me veía gordita y me decía: « ¡De este año no pasa, me pongo a dieta y hago ejercicio y bajo esos... kilos de más!» Hoy ya no fumo y al fin conseguí quitarme esos kilos de más. Este enlace os lleva al artículo en el que explico mi experiencia: «Memoria de una mujer obesa»

Con respecto al tabaco, la respuesta es obvia, pero, ¿por qué alguien piensa que debe bajar peso? Mi experiencia me indica que casi todo el mundo que desea bajar peso no se lo suele plantear porque le importe más su salud, casi siempre es por estética, por una «operación bikini» que está mal planteada desde su misma formulación: bajar de peso para entrar en un bañador o para que la ropa de verano nos siente tan bien como en nuestro fuero interno deseamos que nos siente. Nos planteamos un objetivo…, equis kilos; nos marcamos un plazo…, de meses; establecemos un método: más ejercicio físico —o ejercicio físico a secas, dado que muchas personas no hacen nada de nada— y una dieta.
Como persona que ha practicado este método durante años y años, fracasando tantas veces como veces lo intentó, y como enfermera que ha visto a personas enfermas y sanas años y años llevar este método a cabo abandonándolo meses después, diré que, de entrada, el planteamiento está equivocado.

imagen que muestra una escalera de caracol fotografiada desde abajo. Semeja el dibujo propio de una concha de caracol
imagen obtenida en Pixabay

¿Por qué? Vamos a analizarlo:
·      Ejercicio: hay muchas personas que sí hacen algún deporte o llevan a cabo una cierta actividad física de forma rutinaria. Pero la gran mayoría de las personas que conozco y a las personas que atiendo profesionalmente no hacen nada ni tienen hábito. Por eso pasar de 0 a 100 en un segundo es un error… si nunca has hecho deporte no puedes pretender que en una semana tu capacidad física sea la de un deportista de élite. Pasarán semanas o meses hasta que tu cuerpo se acostumbre y rinda como debe. Hay que coger una rutina y perseverar.
      El gimnasio como única opción es un error… Para mí  ir al gimnasio es algo tedioso, en el que las máquinas y aparatos mal utilizados pueden producir lesiones y daños graves. Sin un monitor que te dirija, el gimnasio es de entrada una mala opción.
      Es más positivo probar con ejercicios cómodos de llevar a la práctica: caminar a buen ritmo, montar en bicicleta, bailar (bailes de salón, zumba…) o incluso, si te gusta, correr o nadar; todas ellas son opciones asequibles sobre todo las que no requieren pagar cuotas mensuales ni matrículas. Aumentar de forma progresiva la intensidad de la actividad física y el tiempo es una magnífica forma de hacer ejercicio. Cuando ya te veas en condiciones puedes combinar varios de estos a lo largo de la semana: andar y correr; andar y bailar; montar en bici y nadar… solo o en grupo es maravilloso llevar a cabo una nueva actividad, tu cuerpo rápidamente te pide más y la sensación de bienestar, si te lo tomas con calma y le vas dando tiempo a tu organismo a acostumbrarse, es muy estimulante. Objetivo mínimo: hacer a la semana unas 5 horas o unos 45 minutos diarios.
      Siempre que se sufra una enfermedad, sea la que sea, antes deberéis consultar al médico para que os indique lo oportuno o no del ejercicio que habéis elegido.

·       Dieta o régimen: lo diré hasta la saciedad: plantearse una dieta o régimen con un plazo de inicio y uno de fin, con un objetivo en «kilos», con un papel que te diga qué debes comer en cada ingesta, pesado y medido, está abocado al fracaso… casi casi desde que se sale por la puerta de la consulta del profesional que te haya dado el papel en cuestión. Y ya si la dieta propuesta no es saludable ni variada ni asequible, o es una de las famosas que todos nombran en las revistas, no solo se está abocado al fracaso sino que nuestra salud corre un importante riesgo (disociadas, detox…).
      Se debe plantear nuestra dieta como un cambio de forma de comer y no como una dieta en sí. El profesional que nos ayude debe partir de nuestros hábitos de alimentación, conocerlos y estudiarlos para valorar de forma individualizada qué no hacemos bien y qué nos hace engordar. Nos debe plantear un cambio de elección de alimentos, diferentes formas de prepararlos, de combinarlos y repartirlos a lo largo del día, para no pasar hambre, para no aburrirnos, para disfrutar cada vez que te sientes a comer, para que la ansiedad no te lleve a abandonar. No debe tener una fecha fin o solo buscar el perder unos kilos concretos. El objetivo a conseguir debe ser modificar y mejorar nuestra forma de alimentarnos para siempre, marcando como meta que nuestro peso recupere una cifra saludable, que nuestra alimentación sea variada, atractiva, apetecible y sana.
      La palabra «régimen» debería ser desterrada de nuestro vocabulario porque marca un fracaso continuado año tras año. Tal es su fracaso que al inicio del siguiente año volvemos a retomarla.
Por ello creo que debemos buscar un objetivo fundamental cuando nos hagamos esas promesas de fin de año: ¿qué deseamos de verdad dejando de fumar o haciendo dieta? Cuando tu respuesta es que deseas estar sano y encontrarte mejor físicamente, creo que el éxito es más fácil.
Y, por favor, acudan a un médico, a un enfermero o un nutricionista. Huyan de los manuales de autoayuda o de revistas con dietas disociadas, la dietas detox, la de la piña, y todas las aberraciones de este tipo, que proponen dietas estrambóticas que ponen en serio riesgo la salud del que la sigue.
Debemos buscar una alimentación saludable, variada, con presencia de todos los grupos de alimentos, planteada a medio y largo plazo, con objetivos alcanzables y lógicos y que permitan un cambio de hábitos saludables; un plan que se apoye, además, en el ejercicio físico diario. Nunca se debería perder más de 3-4 kilos por mes sin supervisión. Y ojo a los que sufrís diabetes o ERC-IRC o tenéis problemas endocrinos o de tiroides o cualquier otra patología aguda o crónica. Sólo un profesional de la salud debe planear y seguir vuestra dieta.
Cuando el sobrepeso o la situación de obesidad suponen perder más de 10 kilos no hay milagros. No dejéis que os engañen y no os pongáis en manos de cualquiera.
Os animo a que llevéis una vida sana, una dieta saludable y variada y hagáis ejercicio de forma regular. Si aun así os sobran unos kilos, perdedlos antes de que sean muchos, pero hacedlo en el marco de una alimentación saludable y propuesta por un profesional de la salud: médico, nutricionista o vuestro enfermero de Atención Primaria. Desconfiad de las revistas y sus cantos de sirena en forma de tórax fornidos, vientres planos y bikinis de ensueño.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...


lunes, 8 de enero de 2018

El etiquetado en los alimentos

En todos los artículos que he ido compartiendo en esta web he destacado la importancia de que los enfermos con IRC sepan elegir los alimentos que van a consumir. Los alimentos frescos no suelen suponer mayor complejidad salvo la que hace relación a conocer su composición en mayor o medida de nutrientes —como proteínas— o minerales, como sodio, potasio o fósforo. El problema aparece cuando el alimento en cuestión viene procesado o envasado de alguna manera con ingredientes variados que nos complican el conocer a simple vista su composición. Tal como se dejó patente en el artículo anterior, «El fósforo… escondido en ciertos alimentos» encontramos alimentos procesados con una serie de sustancias añadidas de las que demasiadas veces desconocemos su composición real y cómo nos puede afectar en el control de nuestra ingesta en minerales.
      Veamos entonces, cómo son las etiquetas de los alimentos, qué deben explicarnos y cómo podemos interpretarlas. Presentan información que podemos considerar obligatoria, es decir, aquellos datos que todas las etiquetas deben recoger en el envasado por ley; e información no obligatoria, que es la que se recomienda incluir pero no es obligatoria por ley el que venga reflejada en la etiqueta. Es obvio el afirmar que esta información es útil para todos los consumidores en general, pero adquiere una importancia muy destacada en el enfermo con IRC-ERC y sus cuidadores a la hora de elegir y preparar sus alimentos.
Por lo tanto las etiquetas nos dan la información al detalle de lo que contienen un alimento envasado; con respecto a la información obligatoria de la composición de un alimento en una etiqueta, podemos clasificarla en dos grupos, que podemos ver en la imagen que incluyo abajo; estos grupos son: ingredientes e información nutricional.
      Veamos en cada uno de ellos cómo se estructura esta información
(Se ha consultado la página de AECOSAN: «El etiquetado cuenta mucho»

Imagen esquema de una etiqueta presente en alimentos: recoge el contenido obligatorio que debe recoger la información de las etiquetas
imagen perteneciente a «ElPaís»Las nuevas etiquetas en alimentación

Ø Ingredientes.

En el apartado de ingredientes, como es fácil suponer, se incluirán todos los ingredientes que se han añadido al producto para su elaboración final, ordenados en un listado de mayor a menor, es decir, se pondrá primero el que en más cantidad está presente en el producto y a partir de ahí el resto en orden decreciente; toda sustancia o ingrediente que sea un alérgeno, susceptible de producir alergias a personas sensibles, irán destacados, generalmente en negrita (leche, productos con gluten, pescados-mariscos, frutos secos…).
Todos estos ingredientes deben venir expresados en la cantidad neta utilizados o en el porcentaje que ese ingrediente supone en el total del producto. En nuestra imagen vemos, en la parte de la izquierda, que la etiqueta recoge los ingredientes utilizados en la elaboración de este producto envasado.
En este apartado prestemos especial atención a los ingredientes cuyo nombre es esquemático y va precedido por una E y un número (pueden ser ricos en fósforo); los que indiquen aceites vegetales sin especificar o que llevan un nombre como palmitato, palmítico o Elaeis guineensis (pueden y suelen ser grasas saturadas); conceptos como dextrosa o glucosa, productos como la miel, el agave, la melaza, el jugo de caña evaporado y la malta (suelen esconder una composición en azúcares)

Ø Información nutricional
El otro gran apartado de información obligatoria, de gran importancia en el etiquetado, es la que hace referencia a los nutrientes que vamos a encontrar en cada producto. Esta información siempre tiene que venir expresada por peso o por volumen, dependiendo de si el alimento es sólido o su presentación es en forma de líquido; y siempre se expresará esa información en un peso estándar de 100 mg o 100 ml y en el peso habitual de una ración; es más, siempre se debe indicar cuanto peso o volumen de ese alimento es su valor en ración: leche 200 ml, cereales: 30 g; galletas: 2-3 unidades… Muchos alimentos no permiten esta anotación porque no tienen raciones estándar.
¿Para qué se hace esto? El dar un peso estándar a todos los alimentos envasados tiene como finalidad el poder comprobar cuáles son sus estándares de composición y poder comparar la composición nutricional de diferentes productos del mismo tipo de alimento. Un ejemplo:
La OMS recomienda que consumamos alimentos cuya composición en azúcares no sea superior al 10% del producto; lo ideal es que no sea superior a un 5% del total del mismo. Cuando miremos las etiquetas de información nutricional de dos frascos de tomate frito, por ejemplo, como vienen expresados en g de azúcar por cada 100 g de producto, podremos elegir el que mejor se ajuste a esa recomendación, es decir, el que contenga una cantidad de azúcares igual o inferior a 5 g por cada 100 g de alimento… o sea, el 5%
La información obligatoria que debe recoger el apartado de información nutricional, de la etiqueta, aparte de lo anterior, es (recordemos que siempre será por cada 100 g, por cada 100 ml y por ración, si la tuviera, expresada siempre en su valor en peso, volumen o unidad):

®    Valor energético expresado en kilojulios —kJ— y kilocalorías —kcal—.
®  Cantidades de grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal. Es importante destacar que se obliga a indicar cantidad de sal y no de sodio, porque ese valor es más real y el de sodio podía desvincular la idea de que el sodio forma parte de la sal. Recordemos que la OMS recomienda que al día no se supere los 5 g de sal (que se corresponde con 2 g de sodio al día) en las personas sanas. En los enfermos con IRC-ERC estas restricciones son mayores aún. Por lo tanto este dato es de vital importancia para poder seleccionar los alimentos que vamos a consumir.
®    También puede completarse con la indicación de la cantidad de una o varias de las siguientes sustancias: grasas monoinsaturadas, grasas poliinsaturadas, polialcoholes, almidón, fibra alimentaria, vitaminas y minerales (presentes en cantidades significativas).
®    Cuando se facilite la información sobre vitaminas y minerales, se expresarán además como porcentaje de las ingestas de referencia de la tabla por 100 g o 100 ml. Se suele tomar como referencia una dieta de unas 2.000 kcal/día. Por lo tanto, el porcentaje de cada nutriente nos dirá lo que supone en % esa ingesta de vitaminas o minerales en el total de esa dieta tipo o estándar de 2.000 kcal/día.
®    No existe obligación hoy día en el etiquetado a mostrar la cantidad de minerales importantes en cierta enfermedades crónicas como las renales, como es el fósforo (P); ello dificulta a los enfermos y sus cuidadores el poder elegir los alimentos más acordes a sus necesidades nutricionales. Ya comentamos en artículos previos que esto se soluciona evitando el consumo de alimentos envasados y procesados, con una composición desconocida en minerales, sobre todo fósforo y potasio, y eligiendo siempre alimentos frescos, sin añadidos y ni conservantes.
Otra información que debe recoger el etiquetado de los alimentos:
ü  Denominación: qué incluye el envase, expresado de forma clara y reconocible. Es el nombre del producto.
ü  Cantidad neta: una vez retirados líquidos o añadidos qué cantidad real de producto vamos a encontrar; se expresa en litros, mililitros, centilitros, kilogramos o gramos, según sea el producto.
ü  Fecha de duración, caducidad o consumo preferente
ü  Conservación y utilización. Modo de empleo: si se consume en crudo o cocinado, calentado y modo de llevarlo a cabo, si debe tener refrigeración, si permite microondas o no, tiempo de cocción-remojado…
ü  Nombre de la empresa y dirección
ü  País de origen o lugar de procedencia: Obligatorio en algunas circunstancias. Por otro lado, en las carnes envasadas de algunas especies (ovino, porcino, caprino y aves de corral) es obligatorio facilitar información sobre el país de origen o el lugar de procedencia.
ü  Cantidad de alcohol que contiene, cuando sea el caso.
De forma resumida, y espero que suficientemente clara, esta es la información que deben recoger las etiquetas de los alimentos envasados. Es importante que los enfermos con IRC-ERC conozcan los datos que se recogen en las etiquetas porque ello les permitirá elegir de la mejor forma posible los alimentos que van a utilizar para elaborar sus comidas de forma segura y adecuada a sus necesidades particulares.
He de hacer hincapié en varias cuestiones:
1.      El etiquetado de muchos de los envases se presenta en una letra minúscula que dificulta su lectura de forma rápida y cómoda. Muchas personas, incluso ayudadas de gafas, no son capaces de leer las etiquetas. Esto debería ser sancionado por las administraciones. Ante un tamaño de letra minúsculo e ilegible es lógico que se deseche ese producto y se busque otro más accesible a la información que contiene.
2.      En el etiquetado a veces se utilizan términos y nomenclaturas que resultan sospechosamente ininteligibles ¿de forma intencionada…? Esto permite a los fabricantes cumplir con la ley que les obliga a incluir todos los ingredientes de un producto envasado pero dificulta que el consumidor no preparado determine que ciertos ingredientes no son los más adecuados en el marco de una dieta saludable o en el marco de una dieta dirigida al cuidado de un proceso patológico concreto, como es el caso de las ERC.
3.      Dada las actuales prevalencia e incidencia de las ERC (y las que se prevé en un futuro), considero que estaría muy bien que las administraciones obliguen a que se conozca la composición exacta en minerales como el fósforo, asociado a excipientes, conservantes… (consultar el artículo publicado en SEDEN: «El fósforo…escondido en ciertos alimentos»), vitales en el marco de una alimentación segura en este grupo de personas.
4.      Animo a los enfermos con ERC a que eviten el consumo de alimentos procesados/envasados dada la poca claridad en el etiquetado con respecto a los nutrientes que tanto les afecta para conseguir una dieta saludable, variada y segura.

Para saber más:
AECOSAN, La Agencia Española de Consumo, Seguridad  Alimentaria y Nutrición. http://eletiquetadocuentamucho.aecosan.msssi.gob.es/index.html

martes, 5 de diciembre de 2017

El fósforo… escondido en ciertos alimentos

imagen que representa un quiche con queso gratinado
imagen obtenida en Pixabay, de Aminab

En anteriores artículos tratamos el tema del Hiperparatiroidismo Secundario a una ERC; en ese artículo se expuso todo lo relativo al metabolismo del calcio y el fósforo y la importancia de controlarlos desde la dieta y con medicación. Hoy vamos a hablar del fósforo oculto en ciertos alimentos, vamos a aprender qué es y dónde se encuentra; aprenderemos también a cómo a reducir la ingesta de fósforo desde una selección adecuada de alimentos frescos para elaborar las comidas.

Recordemos algunos conceptos:
El fósforo es un mineral. Supone el 1 % del peso corporal total de una persona. Está presente en cada célula del cuerpo, pero la mayor parte del fósforo se encuentra en mayor cantidad en los dientes y en los huesos. Junto con el calcio, el fósforo es necesario para el desarrollo de huesos fuertes y saludables, así como para mantener sanas otras partes del cuerpo. Cuando los riñones funcionan correctamente pueden eliminar el fósforo que ya no le hace falta al organismo y que circula en la sangre. Pero si no funcionan bien, como en una Insuficiencia Renal crónica, los riñones no pueden eliminar el fósforo de forma adecuada y se acumula en sangre. Es lo que se conoce como hiperfosfatemia. Las concentraciones altas de este mineral pueden dañar tu cuerpo.
El aumento del fósforo tiene efectos sobre el metabolismo de los huesos, ya que estimula la producción de la hormona paratiroidea o PTH. Cuando esta sustancia está muy alta, acelera el recambio óseo y termina haciendo que los huesos de los enfermos se debiliten y puedan llegar a fracturarse. También producen depósitos peligrosos de calcio en los vasos sanguíneos, los pulmones, los ojos y el corazón.      El fósforo se encuentra en muchísimos alimentos, por lo que resulta difícil disminuir su consumo. Con la diálisis no es fácil eliminar su exceso. Para mantener los niveles de fósforo bajo, las personas con insuficiencia renal deben de seguir una dieta sana, evitando los alimentos ricos en fósforo.
Los medicamentos más comunes para regular el fósforo y aportar calcio son los quelantes, y se toman con las comidas para reducir la absorción de fósforo de los alimentos durante la digestión. Generalmente, se toman a mitad o al final de desayuno, comida y cena.

El fósforo en los alimentos… ¿por qué no se elimina con el remojado?
Es lógico preguntarse que si el potasio y el sodio son iones que se pueden reducir/eliminar en los alimentos mediante un proceso de remojado, ¿por qué no se hace lo mismo con el fósforo? La respuesta es que, a diferencia de los otros iones que están sueltos en los alimentos y se pueden eliminar diluidos en el agua de remojo, el fósforo no está suelto, forma parte de otras sustancias más complejas, es lo que se conoce como «fósforo estructural»; forma parte de fosfolípidos (grasas) de la pared de las células, forma parte de la estructura de huesos, dientes y espinas, forma parte de las proteínas, tanto las de origen animal como vegetal, forma parte de las moléculas mediante las cuales el organismo obtiene energía (ATP)... La importancia del fósforo presente en las proteínas es tan grande, que controlando la ingesta de proteínas ricas en fósforo se controla la mayor cantidad de ingesta de este mineral, como veremos más adelante.
El fósforo no siempre lo encontramos como tal sino también en forma de lo que se conoce como fosfato.

Fósforo oculto en los alimentos ¿qué significa?
Al profundizar nuestro conocimiento en los alimentos y sus nutrientes podemos llegar a conocer su composición; de esta forma podemos tener claro que 100 g de sardinas tienen 7,5 g de grasa, 18,1 g de proteínas y 74,4 g de agua, aparte de 44 mg de calcio, 100 mg de sodio o 475 mg de fósforo o que un huevo de gallina tiene 11,1 g de grasa total, 12,5 g de proteínas y 76,4 g de agua, más 140 mg de sodio o 400 mg de fósforo (los datos de ambos tomados de base de datos BEDCA). Pero los alimentos de origen industrial, procesados y ultra-procesados no tienen su composición tan definida porque en su proceso de elaboración se les añade cantidad de aditivos: conservantes, colorantes, excipientes, espesantes, mejorantes… cuya composición desconocemos al detalle y que pueden ser —y de hecho son siempre— una fuente ingente de fósforo a tener en cuenta por los enfermos que deben controlar la ingesta de este mineral. Las etiquetas de estos alimentos no recogen con exactitud y detalle este hecho y por ello nos encontramos que estos alimentos son una fuente de fósforo oculto.
      Una vez que sabemos que los alimentos procesados contienen sustancias añadidas ricas en fósforo solo nos queda por saber cuáles son los alimentos procesados que más cantidad de fósforo contienen en base a esas sustancias; estos alimentos son (fuente: http://nefrologiaparatodos.blogspot.com.es/2017/04/el-fosforo-oculto-de-los-alimentos.html)
  • bebidas refrescantes con burbujas
  • productos precocinados (por ejemplo, pizzas, pasta preparada...)
  • productos de bollería y pastelería industrial
  • salsas y condimentos
  •  fiambres, carne preparada, embutidos, patés
  •  productos lácteos preparados
  • golosinas
  • y, en general, cualquier alimento elaborado, procesado o envasado.
      Estos aditivos que se añaden a los alimentos procesados pueden ser fácilmente reconocibles en el etiquetado, dado que sí deben ser incorporados en el apartado de ingredientes, aunque en el etiquetado de nutrientes no se haga ninguna referencia a la cantidad de fósforo que contiene ese producto. Estos aditivos son (fuente: http://nefrologiaparatodos.blogspot.com.es/2017/04/el-fosforo-oculto-de-los-alimentos.html):

Antioxidantes.
§  E332 Lecitinas
§  E338 Ácido fósfórico
§  E339 Fosfatos
§  E340 Fosfatos
§  E341 Fosfatos
§  E343 Fosfatos
 Estabilizantes
v  E442 Fosfátido de amonio
v  E450 Difosfato
v  E451 Trifosfato
v  E452 Polifosfato
v  E451 Fosfato ácido

Potenciadores del sabor
Ø  E626 Guanilatos
Ø  E635 Ribonucleótidos
Como es lógico imaginar, a los enfermos con ERC-IRC se les recomienda que el consumo de alimentos procesados sea algo puntual y que nunca basen su alimentación cotidiana en estos productos. Lo más adecuado es que elijan para preparar sus comidas alimentos frescos y de temporada que aúnan disponibilidad y precio asequible.
Para elegir con más tranquilidad y sabiendo en todo momento qué ingesta diaria de fósforo debe tomar un enfermo con ERC, apuntaré algunas pautas generales, que siempre deben ser consultadas con el nefrólogo, enfermero o médico de familia (fuente consultada: Lorenzo Sellarés, V. y Luis Rodríguez, D. Manejo nutricional en la enfermedad renal crónica, Revista de Nefrología, marzo, 2017; http://revistanefrologia.com/es-monografias-nefrologia-dia-articulo-manejo-nutricional-enfermedad-renal-cronica-99 ):
  • Las pautas de gramos de proteína por peso al día son establecidas por el nefrólogo en base a estadio de IRC en que se encuentre el enfermo; en general las pautas oscilan entre de los 0,8-0,9 gr/kg/día de enfermos en ERCA. En los pacientes en HD son de 1,1-1,2 gr/kg de peso ideal/día, y en DP ligeramente mayores, 1,2-1,3 gr/kg de peso ideal/día, con un 50% de proteínas de elevado valor biológico. Insisto: este parámetro siempre lo pauta el médico en base a la situación del enfermo y puede variar.
  • La cantidad de fósforo al día debería oscilar entre 800-1000 mg/día.
  • En base al punto anterior nos interesa elegir los alimentos cuyas proteínas tengan menor cantidad de fósforo por unidad de peso: es lo que se conoce como ratio mg de fósforo/g de proteína de alimentos (mgP/gProteínas). Se deben elegir los alimentos ricos en proteínas cuya ratio sea menor, que oscile entre 10-12 mg de fósforo/gramo de proteínas. Una ratio aceptable sería de 12 a 16 mg/g proteínas y se debería desechar la elección de todo alimento cuya ratio sea mayor a este último.

Tabla ejemplo (fuente y autor de la misma: Barril Cuadrado, G. et als.; Tablas de ratio fósforo/proteína de alimentos para población española. Utilidad en la enfermedad renal crónica Nefrología Vol. 33 Nº 3 Año 2013): con el recuadro naranja —que he incluido yo para este artículo— se ha resaltado la columna relativa a ratio mgP/gProteínas. Elegiríamos con preferencia los alimentos cuyo ratio es igual o inferior a 10-12 mgP/gProteína y desecharíamos aquellos en los que su valor fuera superior a 16.
PINCHA LA IMAGEN PARA VERLA MÁS GRANDE

Observemos que los alimentos industriales/procesados son los que suelen tener la ratio mayor, junto a frutos secos y legumbres. La elección no deja de ser compleja porque además debemos tener presente la cantidad de otros iones que contiene ese alimento, es decir, sodio y potasio entre otros.
Conclusiones:
Llevar a cabo una alimentación variada y saludable además de agradable, gustosa y apetecible para una enfermo ERC es difícil y complicado, se encuentre en el estadio que se encuentre, lo que además se complica si presenta enfermedades asociadas o comorbilidades (diabetes, patologías cardiovasculares…).      Es conveniente que los enfermos y sus cuidadores sepan identificar los alimentos y conocer su composición principal en proteínas, glúcidos y grasas aparte de en minerales (sodio, potasio, fósforo y calcio).
      Es necesario saber todo esto para poder elegir los alimentos que mejor se ajusten a nuestras limitaciones terapéuticas en proteínas y minerales, como el fósforo. Saber que los alimentos frescos tienen una cantidad variable de fósforo asociado a sus proteínas y poder elegir los que presentan una ratio más ajustada a sus requerimientos terapéuticos sin dejar de lado el proporcionar una nutrición adecuada, en el marco de una dieta variada, agradable y saludable.
      Y es necesario conocer qué alimentos procesados presentan mayor ratio fósforo/proteína para poder evitarlos cuando sea preciso y elegir los más adecuados a las necesidades de cada enfermo.
     Por último, sería muy beneficioso para toda la población en general que la legislación referente a etiquetados obligara a los fabricantes e industrias alimentarias a especificar la composición real no solo de ingredientes sino de los nutrientes, como sodio, potasio, fósforo y calcio, así como los que ya se incluyen hoy día. Esto daría herramientas para que todos los enfermos puedan elegir los alimentos más adecuados a su situación particular.

Para saber más sobre este tema:
v  Barril Cuadrado, G. et als.; Tablas de ratio fósforo/proteína de alimentos para población española. Utilidad en la enfermedad renal crónica Nefrologia 2013;33(3):362-71 http://www.revistanefrologia.com/es-publicacion-nefrologia-articulo-tablas-ratio-fosforoproteina-alimentos-poblacion-espanola-utilidad-enfermedad-renal-cronica-X021169951300319X
v  Lou Arnal, L.M., et als. Fuentes ocultas de fósforo: presencia de aditivos con contenido en fósforo en los alimentos procesados. Nefrologia 2014;34(4):498-506 http://www.revistanefrologia.com/es-publicacion-nefrologia-articulo-fuentes-ocultas-fosforo-presencia-aditivos-con-contenido-fosforo-los-alimentos-X0211699514054318
v  Puchulu, M.B. et als. Tablas de la Relación Fósforo/Proteína de los Alimentos y su Aplicación en la Enfermedad Renal Crónica. Diaeta (B.Aires) 2014; 32(148):7-23 http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1852-73372014000300002

viernes, 24 de noviembre de 2017

25 noviembre: «DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO»


cartel promocional del ayuntamiento de Sevilla con motivo del día internacional contra la violencia de género: que reza: «el largo de mi falda no te dice que sí» Muestra por detrás tres jóvenes con faldas cortas de diferente largo
Este artículo podría formar parte de mi sección «Memoria de mi enfermera», pero esta vez como tantas no tengo que inventarme un relato que dé una idea de lo que expongo; esta vez hablaré de mis vivencias, ésas que procuro tapar con el maravilloso velo del olvido en el que prefiero recordar las cosas buenas de las personas y no las maldades que perpetraron.
      La violencia machista o violencia de género es siempre fruto de un machismo pertinaz. La violencia machista tiene muchas caras y muchas formas de manifestarse a la hora de maltratar a las mujeres solo por el mero hecho de ser mujeres. Una de esas manifestaciones, quizá la más ladina y venenosa por que no se ve y a veces ni se aprecia ni de identifica, es el MALTRATO PSICOLÓGICO. Yo lo conozco bien, lo conozco de primera mano porque lo viví en mi casa durante muchísimos años, durante toda mi infancia y mi adolescencia. Insultos, aplastar tus ilusiones, domesticar tu inteligencia, menosprecios, un vapuleo cotidiano a tu pensamiento que tiene por objetivo convencerte de que eres una mierda y no vales para nada, solo sirves para fregar y estar en casa y zurcir y hacer la comida y ni eso porque la comida de hoy es una mierda y no trabajas fuera de casa porque yo no quiero porque no vales para nada, porque tú haces lo que yo te digo, porque eres una mierda, porque en casa mando yo y tú no vales nada... 
      Así hasta el infinito, un día y otro y otro...
      Ese hombre maltratador era el reflejo de una sociedad en la que el marido dominaba a la esposa y debía tener controlada a la mujer, a SU mujer, que debía dominarla y someterla. La sociedad no solo tapaba y consentía estas situaciones, sino que las fomentaba  porque el hombre siempre ha sido considerado superior y debía llevar los pantalones en casa. Supongo que todos recordamos ese famoso anuncio de un brandi en el que la mujer era mostrada como un ser servil que debe tener contento al que llevaba la testosterona en casa. No, no quiero justificar nada por el hecho de que me tocara a mí... solo quiero que se vea la diferencia de contexto, que sucedió cuando yo era pequeña, algo que hoy es totalmente inaceptable y presumiblemente o de boquilla todos lanzan al viento esa presunta igualdad entre hombres y mujeres, digo presunta porque cuando hay que pagar sueldos ellos se llevan los más altos, ellos se llevan los mejores puestos de trabajo, ellos ocupan siempre los cargos de gestión y representación, muchos de ellos siguen creyendo que una mujer ebria es una mujer que consiente que la toquen o la fuercen, muchos de ellos siguen creyendo que las mujeres son las que deben asumir la tareas de casa, muchos de ellos siguen considerando que la mujer es un ser débil, se nos sigue inculcando el deseo de un amor romántico en el que ellos llevan la voz cantante y ellas son pasivas con el único deseo de encontrar un príncipe azul que las salve y rescate... El machismo es social, político, económico, religioso... está imbricado en todas las estructuras de la sociedad. Hemos mejorado mucho desde que yo era jovencita hasta hoy, pero va a ser muy difícil acabar con ello y llegar a una situación en la que hombres y mujeres vivamos en un plano de igualdad real y no solo teórica.
      Ese hombre, el de mi relato, era algo muy mío... Y cuando enfermó se le cuidó hasta su muerte. Y cuando murió... cuando murió mi casa comenzó a ser un hogar de verdad, un hogar tranquilo en el que ya no se temía el ruido de una llave en la cerradura que avisaba de que ÉL había llegado y con ÉL el miedo. Pero el daño estaba ya hecho. El espíritu dolido y roto de la mujer que le sufrió durante tantos años nunca volvió a recuperarse y le lloró y aún le llora en su ausencia que ella considera demasiado temprana. Para mí ÉL venció; lo veo en ella, en cómo le recuerda, en cómo le evoca. Aunque mi madre, la verdad, es la persona más buena del mundo y otra actitud sería inimaginable. Cómo me habría gustado que su vida fuera otra...
      El machismo es un veneno, es un cáncer que roe sin que nos demos cuenta, que hace crecer sus células mortales entre los tejidos sanos y que corroe, crece y se desarrolla haciéndose hueco y, en cuanto tiene ocasión, mata. Ese machismo y la violencia que genera marcó mi infancia y mi juventud, me impide mirar mis años de niña con cariño y ternura... pero no me impide luchar contra todo tipo de violencia de la que es capaz de generar. La que es más visible y, sobre todo, la que nadie ve. La que se perpetra entre las cuatro paredes de millones de hogares sin que se note, se escuche o se vea, porque no deja marcas moradas ni abre heridas en la piel. La que tiñe de tristeza y desamparo el rostro de miles... ¿millones? de mujeres en el mundo. La que rompe voluntades, apaga ilusiones, destroza esperanzas y aplasta todo lo que toca.
      El machismo es educacional, se educa a las personas para que sean machistas, se les inyecta a niños y niñas desde pequeños con separaciones por sexo, con juguetes y juegos, con libros y cuentos, con colores, con actitudes... Pero ¡ojo! no olvidemos que también las mujeres educan en el machismo, que hay mujeres machistas... Ah, sí, así de malvado es el machismo y la violencia que genera, ese enorme poder tiene que nos agosta la voluntad con tradiciones y costumbres an-ces-tra-les... 

Hace poco leí en RRSS una frase que he buscado pero no encuentro de nuevo y no sé quien o quienes son sus autores, decía algo así: «No eduquemos a las niñas diciéndoles "no vistas de forma provocativa" o para que estén siempre a la defensiva de posibles ataques; eduquemos a los niños para que no hagan daño a nadie, en el respeto, en la igualdad» solo con educación en igualdad y en el respeto de todos y todas conseguiremos algún día que la violencia, que en sí mismo genera el machismo, sea algo anecdótico.
Este es mi aporte contra la violencia de género, esa que yo prefiero llamar violencia machista porque quiero que el daño que se perpetra lleve a su autor constantemente pegado, que no se pueda desligar de él, que no le olvidemos con eufemismos dirigidos a no molestar. Yo educo a mis hijos en el respeto, en igualdad... esa es mi lucha.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

lunes, 13 de noviembre de 2017

Derechos socio-sanitarios del donante vivo

imagen que muestra aparcamiento vacío de noche, con una persona sola vista de lejos. soledad y abandono
Imagen obtenida en Pixabay

Yo soy donante viva de riñón, ya lo he expuesto en otros artículos. Como mi experiencia fue buena, animo a todas las personas que se vean capaz de ello a que realicen un acto de solidaridad similar; eso sí, creo que es necesario que pongamos las cosas en su sitio y veamos que la realidad a la que se enfrenta el donante vivo es demasiadas veces una realidad fea, rayana en ocasiones con un infierno.
Al poco de llevar a cabo mi donación recibí un mensaje de una persona que vive en México y que había realizado exactamente lo mismo que yo, en este caso donando de forma directa a un familiar. A partir de ese momento su vida resultó un calvario. Animo a quien lo pueda hacer a que lea la entrada que escribí en mi blog haciéndome eco de su horrible situación: «La vida después de donar... ¿se cuida SIEMPRE al donante?» 
A modo de resumen, esta persona cuyo nombre es Pablo Salas Vázquez, donó un riñón en vida a su hermana. Estuvo de baja pero su empresa cerró y, a partir de ese instante, no le fue fácil encontrar trabajo dado que no se le consideraba sano o apto al faltarle un riñón. Y la administración de su país no le ayudó. Pablo me pidió ayuda en mi espacio y yo le di la difusión correspondiente dado que tal injusticia había de ser conocida y solventada de forma adecuada. Me parecía injusto tal maltrato social a una persona a la que le faltaba un riñón por llevar a cabo un acto solidario y sacar a una persona de diálisis y de las lista de espera para trasplante.
Cuál es mi sorpresa, cuando hace unos meses descubro que en España los donantes vivos sufren otra forma de maltrato por parte de la Administración Pública; según leo en varios medios, algunos donantes vivos han perdido su puesto de trabajo porque su baja laboral tras la intervención no está motivada por una enfermedad y sus empresas no se lo reconocen. Pueden leerlo aquí: «Más de 250.000 firmas para que los donantes vivos tengan derecho a una baja» https://consalud.es/a-fondo/pacientes/mas-de-250000-firmas-para-que-los-donantes-vivos-tengan-derecho-a-una-baja-34857 y también pueden leerlo aquí: «Los donantes vivos de órganos reclaman una baja similar a la de la maternidad» http://www.abc.es/sociedad/abci-donantes-vivos-organos-reclaman-baja-similar-maternidad-201703272124_noticia.html
¿Qué aberración es esta? ¿Estas personas no reciben cobertura en forma de baja laboral y por ello pueden perder su trabajo por donar en vida a un familiar porque su baja no está motivada por una situación de enfermedad? ¿Qué Estado de Derecho puede tolerar tal acto de despotismo en un país en el que los donantes vivos contribuyen de forma incuestionable a reducir las listas de espera para trasplante, siempre demasiado largas y ahorrar en gastos? ¿De verdad hay que recoger firmas para que la Administración entienda que esto es una injusticia? ¿Cómo pueden los ministros de Sanidad españoles hacerse fotos con la ONT y sus logros mientras permiten que sucedan estos atropellos a los derechos de los donantes vivos? Sabiendo esto, ¿con qué cara animamos a los familiares de enfermos en lista de trasplante para que donen en vida a su ser querido? ¿Por qué no se solventa esta injusticia de forma inmediata?
En fin, miles de preguntas sin respuesta… aún. Reitero que los donantes vivos ayudan a sacar a personas enfermas de las listas de espera y a acabar con sus sesiones de diálisis y, en consecuencia, suponen un enorme ahorro para las arcas públicas, siempre tan magras y tan mermadas por los constantes recortes. Yo hago referencia a los donantes de riñón, pero por supuesto se ve afectado todo donante vivo de órganos, como el de hígado.
Es imprescindible que se regule la necesidad de baja laboral de las personas que dan un paso para donar en vivo. Tal acto de generosidad no puede verse gratificado con un bofetón por parte de la Administración que ignora de forma tan flagrante los derechos de los donantes vivos. Instaurar una baja laboral similar a la baja por maternidad sería la solución: abarcar el periodo durante las pruebas previas, en la intervención y en el periodo de recuperación. Tenemos que evitar como sea que los donantes de España y de cualquier otro país, como en México del que es Pablo Salas Vázquez, sufran un varapalo en sus vidas por lanzarse a ayudar a las personas queridas que los necesitan.
Hay que denunciar estas situaciones horribles e injustas, que se conozcan; es necesario sacarle los colores a las administraciones públicas por permitir tal desamparo en sus derechos a los donantes vivos.
En septiembre de 2017 gobierno del Partido Popular rechazó en el Senado una propuesta de Podemos para intentar regular los derechos de los donantes vivos... noticia aquí. Y los donantes vivos con sus derechos en el limbo...
Solo si se respetan los derechos —todos los derechos— de las personas que se deciden a donar en vida podremos seguir pidiendo a los potenciales donantes que den ese paso… Enfermos y donantes vivos lo necesitan con urgencia. 
Publicado en SEDEN 
13 de septiembre de 2017
Editado 14 noviembre 2017

jueves, 19 de octubre de 2017

Dos entrevistas más... «Historia de una enfermera»


imagen que recoge una captura de la publicacion web Rambla, que muestra un fragmento de la entrevista a Lola MOntalvo con motivo de su libro Historia de una enfermera

Algo que me ha permitido la publicación de mi novela estos días, ha sido dar mi opinión sobre la situación de las enfermeras en España hoy día. Dar tu opinión en estos tiempos es un algo que se puede considerar más valioso que el oro puro, porque no abunda quien esté muy dispuesto a escuchar y porque hay otros que están deseando que te pases un milímetro de la raya para aplicarte la mordaza y querellarse contra tus palabras.
Comparto con todos los que leéis lo que escribo dos entrevistas más en las que me voy a permitir el lujo de entresacar los párrafos que más importantes resultan porque creo que expongo sendos problemas que acucian  a las enfermeras españolas, y también sé que muchas enfermeras de otros países me han referido sentirse dibujadas con lo que cuento. Quizá nos encontramos con un problema global en nuestra profesión... no lo sé...

Estos días atrás han sido las elecciones a presidente del CGE, nuestro organismo de máxima representación nacional e internacional... y hemos podido comprobar cómo se han llevado el proceso de avales en la mayor parte del los Colegios Oficiales de Enfermería provinciales de la forma más opaca posible, casi casi a escondidas... Los enfermeros pagamos nuestras cuotas obligatorias pero a la hora de decidir cuestiones importantes se nos ningunea en la mayor parte de los COE como si no fuéramos importantes... En las entrevistas me he quedado corta destacando problemas, porque a la mayor parte de las enfermeras de este país estas elecciones les trae sin cuidado.
      Ahí os dejo los extractos de mis entrevistas.

Entrevista en Revista Rambla:
(25 de septiembre de 2017)

“La falta de enfermeras pone en peligro la salud”.

  • Es cierto que, en general, el trabajo que llevamos a cabo las enfermeras solo lo conocen los que han sufrido problemas de salud o enfermedades, suyas o de familiares, que les ha obligado acudir a los servicios sanitarios. Casi todos conocemos a nuestro médico de familia, pero casi nadie conoce a su enfermero del Centro de Salud… muchos no saben ni que existen.
  • Tener visibilidad supone que se valore nuestra labor y eso hoy día no sucede. Tener visibilidad permite estar en los lugares donde se toman decisiones y hoy día no estamos presentes en todos los foros en los que se decide nuestro futuro… es más: son otros los que deciden nuestro futuro y nuestra capacidad de obrar. Esto debería cambiar.
  • Estudios recientes indican que la falta de enfermeras, permitir unos ratios de enfermeras con respecto a la población por debajo de lo conveniente, pone en peligro la salud, la seguridad y la vida de las personas a las que atendemos. Como resultado de esta penosa situación muchos enfermeros han emigrado a otros países, mientras que aquí los que tienen la suerte de tener trabajo lo hacen en condiciones penosas, sobrecargados y sobre explotados, en precario, con contratos de días o incluso de horas…
  • (...) Pero es que la vocación no es imprescindible, el gusto por este trabajo se puede adquirir durante la formación o una vez que uno empieza a trabajar. Lo que es impensable es poder ser un buen profesional si, al fin y al cabo, no te gusta lo que haces, no te gustan las personas y no tienes empatía, cualidad humana imprescindible, a mi parecer, para llevar a cabo este trabajo.
Entrevista en Dicen:
(13 de octubre de 2017)

«Historia de una enfermera», la profesión ayer y hoy

  • (...) Necesitaba mostrar cómo trabajamos, cómo es nuestra profesión desde dentro, qué suponen nuestros cuidados en la atención de enfermos. Necesitaba reivindicarnos. Estoy hastiada de series de televisión que muestran enfermeras pasivas y a la sombra de otros profesionales. En esta novela cuento cómo veo nuestra profesión, de qué puede ser capaz, pero también critico sus dolencias y sus carencias, tal como yo las veo. Creo que soy bastante honesta con la imagen que doy de la enfermería actual.
  • Creo que antes de irnos al futuro de la enfermería me gustaría que se salvaran los retos actuales, que nos quedan unos cuantos y, bajo mi punto de vista, son decisivos para poder avanzar. Los enfermeros hemos sufrido los recortes de una forma brutal, lo que condiciona que se trabaje en condiciones precarias, explotadas y sobrecargadas. Recortes que llegan a poner en riesgo la salud y seguridad de los enfermos, de las personas que atendemos: conseguir que se cumplan ratios recomendables enfermeros/enfermos, que regresen las que han emigrado y que se reconozcan de forma patente y real (en puestos reales en las OPE) todas nuestras especialidades creadas y por crear es uno de los retos más importantes.
  • Algunos políticos nos siguen infravalorando y considerando una profesión incapaz, con lo que los cargos de gestión —que suelen ser cargos de confianza— suelen pasarnos de largo aunque estemos sobradamente capacitadas para ello, formal y personalmente. Por otro lado, las leyes que nos afectan de forma patente para el desarrollo de nuestra labor cotidiana se deciden sin tenernos en cuenta y los legisladores solo escuchan a los colectivos con poder histórico en la sanidad.
  • Por último, no somos un colectivo muy unido precisamente y nuestra visibilidad social suele ser el reflejo de lo que nuestros representantes oficiales se sienten capacitados de mostrar. Creo que tenemos deberes por hacer, flecos a los que dar solución
y aquí una entrevista en la radio (pincha en el icono de Radio5)


Esto es todo...
      Ojalá nuestro nuevo presidente del CGE dé un giro de timón en su cargo directivo al frente de las enfermeras españolas, se desmarque de todo lo que hemos sufrido hasta ahora y lleve a cabo una gestión que nos de visibilidad de la buena, transparente y modélica de la que todos nos sintamos orgullosos... Este es mi deseo.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...