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viernes, 1 de enero de 2016

Memoria de mi enfermera LVIII: Apatía de navidad...


Sí, la NAVIDAD, no siempre es felicidad ni alegría, ni siquiera amor ni buen rollito... Cada año estoy más convencida de que la Navidad es un estado de ánimo y que además, es un estado de ánimo muy social y siempre muy comercial. Hay que comprar regalos para hacer felices... ¿a nuestros seres queridos o al centro comercial de turno? ¿De verdad?
      Siento cortaros el rollo felicidad que se desgrana estos días por todo rincón mediático...
      Estas fechas, a muchos, les recuerda su propia soledad, la ausencia de seres queridos que por una razón u otra no regresarán, su falta de trabajo y de recursos económicos que les impide proporcionar a sus hijos o a los más pequeños de la casa todo eso que anuncian en la tele y en los centros comerciales con frases tan definitivas como ¡¡LO QUIERO!! y «¡¡me lo pido!!»

En estos días hay MUCHAS PERSONAS que están solas, que están enfermas, que no tienen con qué celebrar nada... que están varadas en una playa de un país que no les quiere... ¡palabra del año: «REFUGIADO», dicen en los telediarios! Y todos siguen comiendo su turrón y tocando la zambomba...

Sí, tal como la carita de mi gata Runa muestra arriba, a muchas personas la NAVIDAD solo nos causa tristeza y apatía, al ver tanta gente dando botes de alegría y manifestando un amor y unos deseos de esperanza estupendos y muy necesarios pero que el resto del año están ausentes o adormecidos...
      Hagamos de este AMOR Y SOLIDARIDAD navideños, unos valores que duren el resto del año en igual medida. AMOR Y SOLIDARIDAD es salud del alma... una forma saludable de vivir la vida, ¿no creéis, amigos y amigas? Estoy segura que la generosidad, la solidaridad, el respetos mutuos, el aceptar a los demás como son... eso sí que es vida saludable. Y además, ¡es contagioso!

¡Feliz año 2016... os deseo felicidad todo el año y más allá, feliz vida toda!
Cuidaos, por favor... y cuidad a quienes lo necesitan.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Memoria de mi enfermera LVII: «MEMORIA DE UNA MUJER OBESA»

Imagen: «Teame» de Jay Mantry

Esta vez el relato no es inventado. Voy a hablar de mí.
      Siempre he sido gordita. Desde pequeña. En mis fotos infantiles salgo con unos muslos llenos de pliegues y mejillas rollizas achinándome los ojos. Escucho en mi mente las palabras de mi madre... «¡¡Estabas tan HERMOSA!!», y todos sabemos que «hermosa» suele suponer un sinónimo de gorda. Las vicisitudes de mi vida me han llevado a que disfrutara de un peso normal solo durante unos años, hasta que estabilicé mi vida y empecé a engordar sin freno. Mis embarazos no han tenido la culpa de mi obesidad... ya estaba gorda en cada embarazo. Y no, no me engorda el agua ni soy de huesos anchos ni mi metabolismo es así... no más autoengaños: estoy gorda porque como mal y como demasiado con respecto a lo que gasto en mi actividad diaria.
      Bien, no entraré en detalles, pero he llegado a un GRADO DE OBESIDAD I,  es decir mi IMC ha superado, según la tabla de SEEDO, el índice 30.
      Decidí que debía poner solución a esta circunstancia. Debo cuidarme ahora que mi cuerpo no está completo, sabiendo como sé que la OBESIDAD es una enfermedad que a su vez es factor de riesgo para otras enfermedades como DIABETES, CARDIOPATÍAS y enfermedades Cardiocirculatorias, CÁNCER, OSTEOPATÍAS...
      Ahora estoy PONIENDO SOLUCIÓN... es decir, estoy bajando peso, y ya llevo perdidos 10 obesos kilos, de tal forma que ya no tengo obesidad grado I, sino, SOBREPESO grado II; pero, ¡ojo! NO ESTOY A DIETA NI ESTOY A RÉGIMEN. Llegados a este punto muchos se preguntarán qué estoy haciendo, entonces... Afirmo: no hay milagros. Y no hay resultados sin esfuerzos. Que quede claro.
      PUES HE CAMBIADO MI FORMA DE COMER Y ESTOY HACIENDO EJERCICIO FÍSICO A DIARIO.
      Como de todo... de todo. Todos los grupos de alimentos 5-6 veces al día, distribuyéndolos de forma decreciente y evitando azúcares simples, exceso de grasa y alimentos precocinados. Tomo todo integral y bajo en grasas, escapando como de la muerte de los alimentos que contengan grasas TRANS. En las comidas principales tomo siempre una gran cantidad de verdura, un poco de proteínas y un poquito de HC. NO PASO HAMBRE y pierdo peso. Algún día me permito comer algo fuera de lo habitual (un dulce, un trozo de pizza, más de una cerveza, un frito...), sin atiborrarme, probándolo y degustándolo, y al día siguiente lo compenso.
      Hago a la semana un mínimo de 6 horas de ejercicio físico: andar, pilates, bailar, gimnasio... lo que sea vale con tal de que tenga cierta duración e intensidad.
      No tengo la sensación de hacer nada especial. Lo he incorporado a mi vida cotidiana, a mis hábitos y no será algo que tenga pensado abandonar en ningún momento, porque forma ya parte de mi forma de  vida. Es decir, cuando llegue a mi peso seguiré haciendo lo que hago desde hace meses.
     He bajado 10 kilos de peso (me faltan unos pocos más), he mejorado mi forma física a todas luces, mi autoestima es fantástica, me ha bajado el colesterol ( sin danacoles ni puñetas), mi creatinina está fetén, el riesgo de diabetes e HTA (que heredo de mis padres) está a raya. 
      Las ventajas son infinitas... y, encima, ME VEO GUAPA... VEAN QUE ESTO LO HE PUESTO AL FINAL. Porque el objetivo no es una cuestión estética, el objetivo debe ser siempre un objetivo de salud, estar sano y permanecer así muuuucho tiempo.

El Servicio Andaluz de Salud tiene un programa de prevención/tratamiento de la obesidad, en niños y adultos. Yo llevo con mi obesidad, llevándola de un lado para otro, años... en urgencias, en consulta programada, en especialidades, en matrona... y nunca nadie me ha «captado» para poner solución a mi problema de salud. 
      La obesidad es un problema real de salud en nuestro país: según datos de Ministerio de Sanidad, datos revisados en junio de 2015

La obesidad afectaba ya al 17% de la población de 18 y más años (18% de los hombres y 16% de las mujeres). Si consideramos también el sobrepeso, un 53,7% de la población de 18 o más años padecía obesidad o sobrepeso.
Desde la primera Encuesta Nacional de Salud en 1987, la obesidad sigue una línea ascendente en ambos sexos, más marcada en hombres que en mujeres. Mientras que en 1987 el 7,4% de la población de 18 y más años tenía un índice de masa corporal igual o superior a 30 kg/m2 (límite para considerar obesidad), en 2011 este porcentaje supera el 17%.

Esto en adultos, en niños:

La prevalencia de obesidad infantil se mantiene relativamente estable desde 1987; un 27,8% padeció obesidad o sobrepeso con proporción similar en ambos sexos, 1 de cada 10 niños tenía obesidad y 2 sobrepeso.

Creo que son datos a tener en cuenta. Y muchas de estas personas están sin tratar, sin atender, sin captar para los programas que sé a ciencia cierta que existen en primaria. Eso sí, las únicas unidades de obesidad están en especializada o en hospitales, ¿para intervenciones quirúrgicas en obesidades mórbidas? ¿Solo se atiende para operar en casos desesperados y cuasi-imposibles? Sé que hay un negocio muy lucrativo en la colocación en clínicas privadas de balones intragástricos y sistemas de oclusión varios... en fin. 

Lo que está claro es que cuando una persona se decide a perder peso, no se le puede pesar, medir darle una charla y un papel fotocopiado con una dieta en la que le dice qué debe comer y vuelva en 15 días y le peso. Por experiencia propia afirmo que eso está abocado al fracaso desde el minuto uno. 
      Si los servicios de salud DE VERDAD desean acabar con esta situación y reducir de verdad la prevalencia de la obesidad en nuestra población, debería:
  • El abordaje de este problema debería ser desde PRIMARIA... sí, ese sistema tan abandonado por nuestra sanidad.  Se debería destinar recursos humanos y materiales y de formación en nutrición (no cursitos ridículos de 30 horas... máster en nutrición, costeado por el sistema sanitario, of course!). 
  • Captar a las personas con sobrepeso u obesidad grado I. Parece que nadie se da cuenta de que es mejor empezar cuando el problema inicia y no cuando está instaurado. Y SOBRE TODO INCIDIR EN LA POBLACIÓN INFANTIL. En colegios e institutos.
  • Dejar de asociar de una puñetera vez la obesidad con un problema de imagen. La obesidad es un problema de SALUD y solo debe observarse bajo ese prisma. La publicidad tiene una enorme responsabilidad en este asunto... modelos flacas en bragas y leggins. En fin. si los medios nacionales hicieran un acuerdo único en el que se nieguen a sacar publi de este tipo en sus medios... (Cierto, soy utópica...)
  • Tratar a personas con sobrepeso/obesidad de forma INDIVIDUALIZADA. Con esto digo que no todos engordan/engordamos por la misma razón. Los equipos que traten en las unidades de sobrepeso/obesidad deberían estar formados por médicos (¿endocrinos?), enfermeros con formación real en NUTRICIÓN, psicólogos (sí, psicólogos) y profesores educación física/entrenadores. El abordaje debería ser, de entrada y siempre, multidisciplinar. Enseñar a detectar hábitos no saludables, enseñar a identificar alimentos, a comprarlos y racionarlos, a distribuirlos, a elegirlos, a prepararlos-cocinarlos. Conseguir programas de educación física activa y real, no sólo en niños, sino en adultos. Introducir el ejercicio físico como un hábito cotidiano más en toda la población.
  • Sí, sí, sé que es ciencia ficción... pero estoy segura que las intervenciones quirúrgicas de obesos mórbidos y los gastos que suponen patologías asociadas como diabetes, cardiopatías, gastos sociosanitario de patologías crónicas invalidantes y un largo etc., son mucho pero que mucho más caros. Esto sería una inversión dirigida a ahorrar. Hagan números.
Sé que esto funciona. Lo sé. Y lo sé PORQUE ESTE SISTEMA ES EL QUE YO ESTOY SIGUIENDO PARA CONSEGUIR LLEGAR A Y MI PESO IDEAL,  en base a mi estatura, sexo y edad. Pero me lo estoy costeando yo de mi bolsillo. Hacer acuerdos con centros deportivos municipales y privados, captar a población infantil... a todo niño/niña con sobrepeso, a los adultos, a ancianos. Crear unidades eficaces de sobrepeso/obesidad en centros de salud y educar en nutrición y hábitos saludables con afán de mejorar el nivel de salud, no como una forma de estar más guapo o que te quede mejor el vaquero o el bikini en verano. Nuestros servicios de salud suspenden en este tema... quizá alguno salga airoso en el examen, pero vistas las cifras de morbilidad referente a la obesidad, creo que tenemos motivos para ser pesimistas.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

miércoles, 25 de noviembre de 2015

25 noviembre 2015: Día Internacional contra la Violencia de Género

El machismo, MATA...
El machismo es violencia, más o menos patente, pero siempre es violencia. El machismo es peligroso. El machismo se educa... pero el machismo se puede borrar de nuestra sociedad y se combate educando en el respeto, en la igualdad.
Luchemos todos juntos para que todas las mujeres puedan vivir...

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

P.S... no puedo evitar añadir una queja: nuestros gobernantes tienen mucha culpa de que esta lacra no acabe. Actitudes machistas como la del alcalde de Carboneras, por ejemplo, no deberían quedar NUNCA impunes. El machismo debería ser delito... y deberíamos borrar y no tolerar jamás ninguna forma de machismo ni en la TV ni en la música ni en las películas, ni en la escuela. Ni en el gobierno... Normalizar el machismo es una forma de eternizarlo y de hacer imposible acabar con él.

jueves, 29 de octubre de 2015

Carne y Cáncer

Imagen perteneciente a Pixabay CC0, Public Domain

Estos días casi todos los consumidores están revueltos por el informe de la OMS que afirma la evidencia de asociación:
Consumo de Carnes Rojas y ProcesadasðCáncer

Bien. Carnes Rojas, todos sabemos que son las carnes procedentes de vaca, ternera, buey, cordero, oveja, caballo, cabrito... La Carne de cerdo es Blanca, así como la de pavo, pollo o conejo; pero:

      ¿Qué se considera CARNE PROCESADA?
     Carne Procesada, como su nombre indica, es aquella carne no fresca, que ha sido elaborada de alguna forma en fábricas o carnicerías, añadiéndole conservantes o colorantes; serían: salchichas, hamburguesas, algunas carnes picadas, filetes ahumados, adobados, fiambres-chacinas... y JAMÓN SERRANO

Este informe ha producido en España un enorme impacto, porque es patente que se consume más carne que pescado y a nuestros hijos les damos con frecuencia bocadillos rellenos con fiambres o de cena, salchichas.
      Este informe, además, deja claro que en este saco de lo cancerígeno incluye ¡¡¡el jamón serrano!!! nuestra joya gastronómica por excelencia.

Esta información ha creado una alarma, como casi toda la información de este tipo que se suelta sin anestesia en telediarios e informativos de radio. Ahora, todos se preguntan qué podemos comer, si la carne, tal como se ha especificado más arriba, es cancerígena, qué le ponemos en el bocata a los niños o si debemos prohibirles que tomen salchichas...
      Debemos tomar este informa con prudencia. Lo que dice está claro... pero...
      Como todo en esta vida, necesita ser explicado: la capacidad cancerígena de estos alimentos, que parece evidente e incuestionable, está asociada a la cantidad que se tome a diario de los mismos; es decir: si basamos nuestra alimentación en estos productos las probabilidades de desarrollar cáncer serán mayores.
      Sin embargo...
  • una dieta rica en productos frescos
  • una dieta abundante en verduras, vegetales y frutas (5 veces al día)
  • una dieta en cantidad adecuada a nuestra actividad física
  • una dieta variada, en la que estén presentes las proteínas de origen vegetal (legumbres) y se haga variada la ingesta en las de origen animal (pescados azules, blancos y carnes rojas y blancas), que deben ser frescas
  • una dieta basada en el modelo de la Dieta Mediterránea
  • una dieta en la que se limite la ingesta de alimentos procesados, precocinados o elaborados (bollerías, salchichas, rebozados, empanados... y un largo etc.)
  • una dieta en la que se eviten los fritos y se haga mas hincapié en otras forma de preparar, como guisos, horno, microondas... y cuando se cocine a la plancha o parrilla se evite las carnes/pescados/verduras demasiado pasadas y con zonas quemadas
  • una dieta en la que se evite el alcohol
  • una dieta en la que se aumente la ingesta de alimentos ricos en fibra, con hidratos de carbono fundamentalmente integrales
...será una dieta sana y saludable y el probable riesgo de cáncer se verá reducido, por lo menos el riesgo asociado a este tipo de alimentos. 

      ¿Y el jamón serrano? La cantidad de este alimento que se tome debería formar parte de una dieta variada, en las premisas indicadas más arriba. No cuento nada nuevo... es más de lo mismo.

Una vez más muestro mi disconformidad con la forma en la que se lanzan en los diversos medios determinadas noticias... se busca más el dato novedoso que informar de forma adecuada, creando alarma y generando inquietud más que consiguiendo que los consumidores entiendan que es su responsabilidad llevar a cabo una dieta variada y saludable. Comer de vez en cuando ciertos alimentos no nos va a producir cáncer... Hasta la OMS se ha visto impelida a lanzar una nota para evitar la alarma en la población... Se pueden consumir estos productos, con moderación y en el marco de una dieta variada.
      Lo ideal es llevar una dieta saludable en el marco de la dieta Mediterránea, hacer ejercicio a diario, evitar/eliminar tabaco y alcohol y consultar con nuestro médico/enfermero de familia ante cualquier duda en este sentido.

En fin. Como en todo, la moderación es la medida más adecuada.
Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

domingo, 11 de octubre de 2015

#CarnavalSalud: El ENFERMO como fuente de información y conocimiento en salud

CARNAVAL SALUD OCTUBRE 2015 #carnavalsalud


Voy a ser un poco machacona... considero que el concepto de «paciente» es obsoleto. Prefiero el de enfermo activo.Ya comenté anteriormente que la imagen que tengo es la de personas que sufren una enfermedad, enfermos, personas «expertas» en la enfermedad que padecen, porque no todos son iguales: algunos se mueven por sí mismos, son activos dentro de la situación de enfermedad que les toca vivir, bien como cuidadores, bien como enfermos en primera persona... De hecho, creo que el mismo título de este #CarnavalSalud da esta idea precisamente de lo que quiero decir y exponer: «El paciente enfermo como fuente de información y conocimiento en salud», es un título que nos introduce en la idea de que ya no nos encontramos frente a personas que se dejan llevar en sus tratamientos y en sus cuidados de una forma pasiva, que aceptan sin más lo que a través de una mesa de consulta se les propone... Estamos en tiempos en los que la información es más accesible que nunca, que las personas que enferman se ven capaces de encontrar información a su manera para, saber más, para entender qué les pasa, para mejorar el cuidado de sus enfermedades y que ya no son (por fin) sujetos pasivos y conformistas. Los enfermos hoy día se ven capaces de pedir qué tipo de asistencia desean o esperan... y muchos, incluso, así lo hacen.
      En estos tiempos, desde hace meses, me encuentro elaborando un proyecto en común con Ana Hidalgo (autora del blog: «Vivir con Insuficiencia Renal), una guía que pretende ser una ayuda para los enfermos con Insuficiencia Renal Crónica y para sus cuidadores. Yo, como cuidadora de un enfermo ERC y como enfermera he aportado una pequeña parte, minúscula con respecto al chorro de información que Ana posee como enferma activa en este tipo de procesos patológicos y que ha recopilado durante décadas de experiencias en sus propias carnes. Ella controla, sabe, conoce, entiende, posee, transmite... un bagaje de información tan importante como el que pueda aportar un profesional de la salud para posibilitar el tratamiento y el cuidado de un enfermo. Ana ha buscado información en diferentes fuentes documentales y ha escrito artículos en su blog basados en SU propia experiencia que son enormemente enriquecedores y que resultan oro puro para el enfermo ERC en su día a día, porque lo que ella sabe y lo que ella cuenta le enseña a vivir a diario con su enfermedad.
      El enfermo experto en su proceso patológico es fundamental hoy día para conseguir ayudar a otros enfermos y facilitarles el que vivan una existencia más normal y satisfactoria. Estos enfermos podrán contar a otros enfermos cómo se vive frente a una situación de trasplante, de rechazo de un injerto, de un embarazo, de unas vacaciones o de los preparativos de una comida... siguiendo el ejemplo de los enfermos ERC. Los enfermos activos, los enfermos expertos en su enfermedad son una fuente de información imprescindible que no debería jamás ser obviada por parte de los profesionales de la salud. Sólo un enfermo puede enseñar a otro a aceptar ciertas situaciones cotidianas de la vida como enfermo crónico: el dolor, el miedo, la angustia, la incertidumbre, el deseo de estar sano y de curarse ante enfermedades que no tienen cura, las preguntas sin respuesta, la desesperación ante enfermedades graves..., todo esto es difícil que se recoja en ningún texto científico y nunca vendrá correctamente expuesto si los únicos que lo redactan son científicos o académicos o investigadores. El máximo grado de empatía, de entendimiento, sólo lo logra otro enfermo... y que te entiendan, que te hagan sentirte comprendido, que identifiquen tus sentimientos y necesidades en ciertos procesos complicados de las enfermedades es lo que hace que sepas que no estás solo, que otros viven, han vivido y vivirán lo que tú. Esto solo lo proporciona otro enfermo con tu misma enfermedad.
      Efectivamente, no todos los enfermos activos son expertos, por lo tanto no todos van a servir para ayudar a otros, como no sirven todos los profesionales de la salud por igual, porque no todos siguen los criterios más escrupulosos de evidencia, de técnica, de conocimientos, de documentación y método... y los enfermos tampoco. Hay muchos blogs de enfermos en la red, por ejemplo, y no todos aportan conceptos o experiencias o consejos de utilidad. Se debería de posibilitar un filtro que ayuden a reconocer los espacios de confianza en estos términos, que se identifique los espacios que están creados y elaborados por enfermos expertos.
       Creo que lo que los enfermos expertos pueden aportar a otros enfermos tendría formar parte de los cuidados que debemos proporcionar a los enfermos que atendemos y regular su participación en este sentido. Deberíamos incorporar a los enfermos expertos como parte de nuestro plan de cuidados... CONSEGUIR QUE TODOS SEAN EXPERTOS Y ACTIVOS EN SU ENFERMEDAD, independientes, autónomos. A su vez, considero que sería siempre necesario que en jornadas y congresos y eventos similares los enfermos también estuvieran presentes y se les diera la oportunidad de hacer ponencias en sus campos de conocimiento. Demasiadas veces se habla de enfermos y de sus cuidados sin contar con ellos nada más que como ente o peor aún, como entelequia. Se olvida demasiado a menudo que el protagonista es el enfermo y su enfermedad, no el profesional de la salud..., que de los enfermos también podemos aprender y no solo de nuestros colegas, pero bueno, ese es otro tema ¿no?
      Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

jueves, 1 de octubre de 2015

Obstinación vs DIGNIDAD

Imagen perteneciente a ELMUNDO.ES
      Nació con una enfermedad degenerativa que le daba muy pocas expectativas de vida, pero ha luchado siempre, mucho y duro, hasta llegar a hoy. Su situación desde hace un año para acá ha empeorado sin vistas a ninguna recuperación. Si leen cualquiera de los resúmenes que se publican estos días en los medios, verán que estos días los médicos han actuado reanimando y alargando una situación que nunca ha tenido salida. Andrea sufre y mucho... desde que nació, pero ahora es lógico pensar que sufre más, dado que está conectada a tubos de esos a los que todos les tenemos tanto miedo.
      Los padres de Andrea, en la foto de arriba, no piden que se lleve a cabo un acto de eutanasia (algo por ahora no reconocido en nuestra legislación); piden que no le prolonguen más la vida de forma artificial, que la seden y que la dejen que muera tranquila
      El Comité de Ética Asistencial de Santiago emitió el pasado 14 de septiembre un informe favorable que recomendaba la retirada del soporte vital de Andrea y cuidados paliativos para ella y sus padres. Bien, pero lo que recomienda este Comité de Ética choca con lo que los médicos están dispuestos a hacer, según parece, por lo que se niegan a llevar a cabo esta recomendación que entra dentro de toda lógica y dentro de la necesidad indiscutible (creo) para toda persona hoy día de poder decidir sobre una muerte digna.
      Esta capacidad de veto de los facultativos me retrotrae a mis primeros años de enfermera en los que tuve que vivir situaciones aberrantes en las que el médico era el que siempre mandaba y tomaba las decisiones (nunca la familia o el enfermo) y se llegaba demasiadas veces a la reanimación de personas sin posibilidad de supervivencia alguna, por aquello de lo que se conocía como ensañamiento o encarnizamiento terapéutico y que hoy se le da el suave apelativo de «obstinación terapéutica». La cuestión era que el médico no podía dejar morir a nadie, sea por la razón que sea, y he vivido por ello situaciones harto surrealistas que prefiero no recordar.
      Que los médicos de este hospital de Santiago se impongan ante un Comité de Ética (que debe recomendar, no obligar) dice mucho de lo que se ha podido avanzar en la realidad práctica. Obstinación, encarnizamiento... se le llame como se le llame, estos médicos le niegan a un enfermo, a Andrea (no olvidemos su nombre), el derecho a morir con dignidad, sin sufrimiento. Su vida no tiene otra salida, no tiene otra esperanza. Bien está que la «humanización» en la práctica asistencial de la que tantos hacen gala se ponga en práctica de verdad y no solo alardeando en papeles, en publicaciones y congresos. Es en estos casos de la vida real donde la práctica debe materializar a la teoría.
      Espero y deseo que Andrea consiga eso que tantos deseamos: una muerte digna.
      
Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

domingo, 27 de septiembre de 2015

18 de octubre: CARRERA POR LA ESPERANZA (FEDER)


Hoy quiero dar voz a FEDER, que se ha puesto en contacto conmigo para explicarme este evento:
II Carrera por la esperanza de las personas con enfermedades raras que tendrá lugar el próximo 18 de Octubre en Barcelona. Una carrera que supone un día único para millones de personas únicas.
El único motivo de esta iniciativa es sensibilizar a la sociedad sobre la problemática de estas patologías que afectan a tres millones de personas en España, más de 400.000 en Cataluña. Deporte y solidaridad se unen para mejorar la calidad de vida del colectivo. Un encuentro al que el jugador internacional, Andrés Iniesta, ha mostrado su apoyo a la par que implicación con las familias con enfermedades poco frecuentes.

Creo que puede ser una buena oportunidad para apoyar a estos enfermos y sus familias que sufren el abandono de muchas administraciones y de muchos medios científicos y farmacológicos. Ellos nos piden que les veamos y que les apoyemos. 
      Si vives allí o estás en Barcelona por esas fechas no dudes en apuntarte y pasar una jornada divertida que servirá para dar apoyo y para dar voz a tantas familias que sufren alguna de las consideradas como Enfermedades Raras(1).

PARA MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL EVENTO:
  1. Información
  2. Inscripciones
  3. Reglamento
  4. Recorrido
  5. Página web
Y por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

 (1) He tratado en este espacio el tema de las Enfermedades Raras en muchas ocasiones; si quieres leer los artículos, pincha AQUÍ

martes, 15 de septiembre de 2015

Cursos de Enfermería Psiquiátrica

Hace unos meses compartí con todos vosotros una publicación fruto de un trabajo excepcional en el campo de la Enfermería en Salud Mental escrito íntegramente por una enfermera y cuyo título es «Conocer la Enfermedad Mental»...


 Su autora es: ELENA RODRÍGUEZ SEOANE...


Elena, aparte de enfermera especialista en Salud Mental, es docente. Sé que sois muchos los que trabajáis en Salud Mental o sois especialistas en este campo o, simplemente, os apasiona este tema. Varios de los cursos que imparte Elena son a distancia, como los de la UNED:
Y los cursos que imparte en otras plataformas on line...
Me gustaría indicar que no publicito nada, ni los portales ni la universidad. Sólo destaco el papel docente de esta enfermera que ha trabajado mucho para llegar a donde está hoy día y que sigue teniendo que bregar muy duro para hacerse un hueco en el campo de la Enfermería en Salud Mental. Si estáis interesados en cursos de esta materia, echad un ojo a estos cursos que os indico, seguro que son lo que estás buscando. En demasiadas ocasiones nos ofertan cursos que luego no se ajustan a lo que esperamos, por falta de rigor, por estar constituidos por temas flojos, mal estructurados o con errores, o porque sus docentes no son lo que esperamos. 
      En estos tiempos en los que la enfermería tiene que estar constantemente demostrando de lo que es capaz, en estos tiempos en los que sufrimos tantos bandazos procedentes de quienes toman decisiones por nosotros en enfermería sin ser los más adecuados o sin ser profesionales de enfermería, es necesario que destaquemos lo mejor de nuestra profesión y esta enfermera lo es en este campo tan arduo y difícil, no sólo como enfermera asistencial sino como docente.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

martes, 8 de septiembre de 2015

Tartamudez: conceder tiempo a las palabras

Imagen obtenida en Flickr: MOPA: 

Me imagino que prácticamente todos sabemos lo que es la tartamudez, en la que las personas que la tienen presentan una dificultad, más o menos marcada, para hablar de forma fluida. No se sabe cuál es la razón u origen aunque sí se ha comprobado que existe alguna predisposición genética que se puede manifestar con la presencia de ciertos factores ambientales.
      Generalmente se sufre desde pequeño. Ser tartamudo no supone sufrir un grave proceso físico —no es una enfermedad ni nada similar—, pero indiscutiblemente supone un importante trastorno social y psicológico, porque la gente, en general, tiene la costumbre (costumbre...puñetera, permítanme el palabro) de burlarse o ridiculizar a quienes lo tienen, con lo que esto supone en el desarrollo personal y social de estas personas, máxime cuando, como he indicado más arriba, la tartamudez se manifiesta desde los primeros años de vida, cuando la persona es más vulnerable.
      Poco más hay que contar de la tartamudez como tal. No me gusta esa práctica del periodismo social de contar qué personajes famosos han sido o son tartamudos... ¿eso nos hará hacerlo más tolerable y menos foco de burla, menos risible? ¿Hace más digno el trastorno... más cool, más original? Presentar ciertos trastornos o enfermedades en personas conocidas, famosas o destacadas por algún motivo social no me parece idóneo, porque la gran mayoría de personas que son tartamudas no son famosas ni conocidas. Creo que debemos hacernos a la idea de una vez por todas que delante tenemos personas, que todos somos únicos, diferentes, inigualables; que debemos aceptar a la otra persona tal y como es, sin concesiones ni condescendencias. Si una persona te habla más lento, si se engancha en algunas palabras o se queda trabado en una frase... hay que respetarlo y esperar a que termine. Punto.
      Quiero compartir el relato de una de estas personas: de Gemma Pérez, con ella tengo varias cosas en común: ambas somos enfermeras, ambas somos escritoras, ambas sufrimos violencia en la infancia... Gemma es una persona muy valiente, que ha sufrido mucho y que desde pequeña es tartamuda; nos lo cuenta en un relato de sí misma que me ha dejado impresionada y que me hace entender cuánto le falta a esta sociedad, que se dice a sí misma moderna y desarrollada, para dar cabida a todas las personas por igual, sean estas como sean. 
      Gemma ha escrito su relato para la FUNDACIÓN ESPAÑOLA DE LA TARTAMUDEZ, y se titula: 
Hay personas que parece que tengamos escrito en el rostro: ¡Vida, vapuléame! A veces la realidad supera la ficción y en mi caso la supera con creces. Pero esto no es un relato de victimismo ni mucho menos. Al contrario, os voy dar a conocer mi vida, o mejor dicho, parte de ella puesto que necesitaría una extensión mucho mayor de la que disponemos en ese espacio. Pero lo que os explicaré a continuación es a grandes trazos un resumen con sus características principales. Asimismo os voy a dar a conocer otra parte de mí, mi empeño frente a las adversidades para conseguir unos sueños que eran para mí totalmente utópicos.
      Pero empecemos por el principio. Soy Gemma Pérez, tengo 43 años y empecé a tartamudear a los dos años, (según me han contado, después de un período de perfecta y primeriza elocuencia infantil que no recuerdo y tras un período de completa mudez que tampoco recuerdo). La primera imagen de mi vida siempre había sido cuando, con poco más de dos años, preguntaba por qué antes hablaba bien y en esos momentos ya no podía. El origen más que probable de un problema físico –una lateralización lingual- se fue cronificando en el tiempo por diversos factores añadidos psicosociales y emocionales. Por causas familiares fui criada desde los cero hasta los quince años bajo el terror de una abuela maltratadora tanto psicológica como –y sobretodo- físicamente. Además yo tenía el hándicap de una tartamudez severa que se incrementaba con el miedo y con la brutalidad a la que era sometida.

PARA SABER MÁS:
Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

lunes, 31 de agosto de 2015

Memoria de mi enfermera LVI: «Yo sufrí acoso sexual en el trabajo»


Me pasaron muchas cosas en mis primeros años como enfermera. Eran años en los que me tomaba todo muy a pecho y era tan simplona que no sabía reaccionar ni ponerme en mi sitio... pero eso no justificaba que me sucedieran ciertos percances como los que tuve que vivir. Seguro que pudieron ser muchos más de los que no tomé nota ni aprecié, porque se me educó en un ambiente machista, como a casi todas las mujeres de mi época y de tiempos anteriores a mí, y muchas circunstancias machistas o sexistas no las apreciamos porque se nos educó en la idea de que eso era lo «normal»...
      Piropos, roces, preguntas sobre mi ropa interior, pellizcos en mejillas, apelativos cariñosos-íntimos, bromas de mal gusto. Y más:
      He tenido que sufrir que, al llevar una historia de un enfermo a la sala de médicos en la que ya no quedaba nada más que el de guardia, éste se me pusiera delante de la puerta y no me dejara salir mientras me hacía preguntas personales a un palmo demasiado cerca de lo que a mí me gustaría, sin respetar mi espacio vital...
      He tenido que sufrir que, mientras preparaba medicación en un control de enfermería de espaldas a la puerta, un médico me abrazara por detrás mientras pegaba su rostro a mi cuello... y, al reaccionar de mala manera, se riera afirmando que se había equivocado de persona...
      He tenido que sufrir que, mientras el médico de guardia y yo visitábamos a un enfermo en su habitación y se le exploraba/auscultaba mientras yo sujetaba al enfermo en posición sentada para que no cayera hacia atrás, el médico se aprovechara de que yo tenía bien sujeto al enfermo por la espalda para hacerme manitas y gestos, algo que el enfermo no veía ni notaba... por suerte.
      Me han pasado más cosas; sería prolijo exponer pero, sobre todo, creo que es innecesario. En mis primeros años como enfermera los médicos-hombre tenían una sensación de ser el gallo en medio de un gallinero, con todas sus gallinas a su disposición (así me lo afirmó más de uno y de dos... y de tres); las enfermeras estábamos en un plano de inferioridad a sus ojos que nos hacía para alguno de ellos carne de divertimento. Algunos de los médicos, ojo, estoy convencida de que no creían hacer nada malo ni ofensivo... sobre todo visto el punto de vista añejo de que los piropos y la atención del hombre hacia la mujer es una forma de caballerosidad que se acepta y se desea por parte de la mujer, algo así como que te abran la puerta o te dejen pasar antes o te cedan una silla...
      También quiero añadir en este delicado tema, que los médicos acosadores, en mi caso, fueron una minoría, con respecto a todos los médicos con los que trbajaba.
      En esos años no sentí ni una sola vez acoso o similar por parte de celadores o de otros enfermeros o personal sanitario o no sanitario masculino. En mi caso fueron siempre médicos. Y, quiero llamar la atención sobre esto, esta circunstancia que expongo no quiero que se tome como un ataque a un sector, el de los médicos, que podrían sentirse heridos por mi historia. Es que fue así como sucedió. Palabra por palabra. Si hubiera sido de otra manera, lo expondría de otra manera.

Han pasado muchos años de todos esto. Y hoy día ya no sufro nada parecido y, más aún, es que no lo consentiría. Reconozco que todo lo que he narrado más arriba ni lo denuncié ni me quejé a mis superiores. Mis únicas protestas ante esas manifestaciones iban dirigidas a sus autores y eran recibidas con una actitud de recelo y riña tipo: «¡qué te has creído...!» y similar. Ser contratado era un factor más que determinante que me llevaron a callar casi siempre y bandear lo mejor posible lo que me sucediera.
      Pero eso no me impide preguntarme cómo está la cuestión hoy día. He visto con mis propios ojos acoso sexual entre compañeros en uno de mis destinos y por eso me planteé realizar una encuesta anónima, entre todos los profesionales de salud en todos los ámbitos y niveles de atención, a ver por dónde iban los derroteros. Lo pensé y me puse manos a la obra. Hice mi encuesta y la lancé a las RRSS... creí que me iban a contestar por miles o, por lo menos, por cientos. Pero me llevé un chasco. Sólo me han contestado 123 personas... y lo dejé varios meses y lo relancé con frecuencia: incluso me ayudaron compañeros con más seguidores que yo, a los cuales se lo agradezco de corazón. Estoy segura que, sin ellos, el resultado habría sido mucho peor.
      Mi encuesta y la selección de personas que respondían no es en absoluto científica, por lo que sus resultados no tienen ningún valor. Su mediocre resultado le resta el poco que podría haber tenido en algún momento loco de imaginación... pero me pregunto que, dado que ha tenido una enorme difusión... ¿por qué no han respondido más personas? ¿Se le da realmente valor al problema del acoso sexual en el ámbito sanitario? ¿Se vive en un medio en el que se haya firmado sin saberlo un pacto de silencio, evitando que transcienda fuera de sus propios límites y que enturbie la imagen de nuestros profesionales?
      En los magros resultados con los que me he topado, sale algo que me imaginaba... Al ser  una encuesta voluntaria, me han contestado más porcentaje de personas que sí han sufrido algún tipo de acoso sexual: un 59%, de los cuales la mayor parte son mujeres (71%). Y, algo que me ha sorprendido: entre las personas acosadas, no sólo se han sentido molestos por personas de un nivel de formación superior, sino que en numerosos casos, la persona se ha sentido acosada sexualmente por personas con un puesto de trabajo de nivel inferior. Una persona incluso afirma que se sintió acosada por un paciente...
      De ese 29% de hombres que se han manifestado víctimas de acoso sexual en el trabajo, de los que me han contestado por el origen de ese acoso, me responden que se han sentido acosados sexualmente por mujeres.

No tengo herramientas para encontrar datos reales de acoso sexual en el ámbito laboral sanitario. Creo que las personas que me han contestado han sufrido de una forma o de otra este tipo de delito en sus puestos de trabajo... y, creo que de verdad, que con que exista uno solo ya es demasiado. Vivimos en un mundo en el que se nos está acostumbrando a que lo que queremos lo tomamos sin más... aunque haya que pasar por encima del otro o de la otra. Por experiencia lo digo, sufrir acoso sexual en el trabajo es una de las formas de violencia silente que mayor poder tienen de generar mal ambiente de trabajo y afectar a tu plano personal
      Y quiero resaltar, que aunque en mi «encuesta» han aparecido pocos hombres manifestando un acoso sexual por parte de otros/otras deben de haber muchos más que no dicen nada... por la razón que sea; pero creo que deben de haber muchos más. 
      Insto a que se haga un estudio en profundidad que ayude a conocer la verdadera magnitud de este rancio y añejo problema... que es auténtico y enorme para el/la que lo sufre en sus carnes. Venga de donde venga y de quien venga.

Y, por ahora, nada más. Cuidaos, por favor...

PARA SABER MÁS:

       

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